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miércoles, 2 de febrero de 2011

Inician PRD y PT trabajos sobre iniciativa para crear empresa sustituta de LFC


  • Diputadas del PAN rechazan su creación argumentando que en la Ley de Servicio Público de Energía Eléctrica no existe esa obligación; PRD y PT señalan que en transitorio sí la hay.
México.-  Aún con el rechazo del PAN, diputados del PRD y PT arrancaron hoy en la Comisión de Energía los trabajos sobre la iniciativa del sol azteca para constituir una empresa que sustituya a la extinta Luz y Fuerza del Centro, que preste el servicio en la zona centro del país.
Durante la reunión, las diputadas del PAN Ivideliza Reyes y Nelly Márquez argumentaron que en la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica no existe la obligación de crear otra empresa y mucho menos que opere en la zona centro.
Los diputados José Narro y César Burello resaltaron que en la legislación sí existe un transitorio con esa obligación. Además, Narro indicó que CFE opera con un costo superior a Luz y Fuerza ya que está subcontratando el suministro, mantenimiento y cobro a empresas privadas.

Enrique Méndez y Víctor Ballinas 

SME NO FUE CULPABLE DE LA EXTINCIÓN DE LYFC, REITERA NARRO CÉSPEDES


INTERVENCIÓN DEL DIPUTADO JOSÉ NARRO CÉSPEDES, DEL GPPRD, PARA DEFENDER Y ARGUMENTAR SU INICIATIVA DE CREAR NUEVA EMPRESA EN SUSTITUCIÓN DE LA COMPAÑÍA DE LUZ Y FUERZA DEL CENTRO


México.- Diputado José Narro Céspedes (JNC): Aunque queda poco clara la desaparición de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, entendemos que en su recorrido prácticamente en términos reales la empresa ha dejado de funcionar y de operar en el centro del país.

El problema que vemos nosotros –para iniciar la exposición- es de que no hay, entonces, una empresa que sustituya la prestación de este servicio, debiendo de ser una empresa, como lo dice la Constitución, del Estado mexicano, una empresa que tiene la facultad de conducir, de tal forma de prestar este servicio, es el Estado mexicano (por lo que) debe de ser una empresa que hay que crear para prestar, al mismo tiempo planteamos nosotros, el servicio en el Sistema Nacional de Energía, con el Sistema Federal de Electricidad.

(También) está el reconocimiento del Sindicato, se da ya la toma de nota, pero la empresa a la cual está adscrita el organismo gremial, está en una situación de precariedad jurídica, podríamos decir, porque aunque está el decreto que la desaparece, es claro que para muchos de nosotros el proceso fue totalmente irregular.

Entonces, con base en el artículo 71 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y el Reglamento Interior del Gobierno del Congreso General, presentamos nosotros  el año pasado una Iniciativa que plantea lo siguiente en su exposición de motivos:

De manera contundente, categórica e igualmente clara, el artículo 27 de la CartaMagna señala que “corresponde a la nación generar, conducir, transformar y distribuir, y abastecer energía que tenga por objeto la prestación de servicio público.

Si bien es cierto se han intentado interpretaciones laxas del precepto buscando extender la esfera de particulares para la ejecución de actividades en el sector privado, en el que se ha llamado a la autogeneración y autoconsumo, lo cierto es que la atención y necesidades de la colectividad (…) no existe la posibilidad de extender o flexibilizar el mandato de la Constitución.

La operación del Sistema Eléctrico Nacional sólo puede estar confiada al Estado mexicano. En ese servicio, al que se refiere la norma fundamental, (…)  así porque la operación de la industria y comercio nacional, la vida cotidiana de los mexicanos, los múltiples servicios públicos y en general, la normalidad de la nación descansa en la correcta operación (…) del sistema e infraestructura de electricidad.

Son cuantiosas las inversiones de la República que han estado en este sector no siendo admisibles intereses meramente patrimoniales o que el derecho privado determine el crecimiento, rutas y expansión del sistema al cual tienen derecho todos los mexicanos, dejando al margen interpretaciones que han privilegiado la noción de utilidad sobre los satisfactores y necesidades de la colectividad.

Debe decirse que no es momento de renunciar a un elemento esencial de la rectoría del Estado; ni tampoco es momento de confiar a (…) ubicados fuera del territorio la continuidad, confiabilidad y seguridad de una de las redes sustantivas en el crecimiento y desarrollo del aparato productivo nacional.

No se trata, pues de una coyuntura que presenta un escenario sofista de definición y reestructuración de conceptos que pueden ser irresponsables dejados a la interpretación de fórmulas privatizadoras que han fracasado en diversas latitudes del orbe.

Tampoco se trata de elaborar diagnósticos catastrofistas que pavimenten el camino de fórmulas para dilapidar la riqueza nacional a empresas que ya no captan más su expansión en el país de sus matrices, y que precisamente el convenir con países en vías de desarrollo marcos contractuales que aseguren rentas de largo plazo, que transfieran el potencial de negocios a mercados desarrollados por regulación escrita y altamente competitivos.

Lo que planteamos en lo fundamental es que al desaparecer la empresa de Luz y Fuerza del Centro, entendemos que la Comisión Federal de Electricidad ha subcontratado una buena parte de los servicios que venía prestando la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.

Este mecanismo, y lo hemos visto en la Ciudad de México y en la Zona Metropolitana, las enormes irregularidades en la prestación de este servicio. Y esto se debe en buena medida a que el mantenimiento de las redes y estaciones de servicio, fundamentalmente la Comisión Federal de Electricidad ha subcontratado a empresas para poder prestar este servicio en forma irregular.

Entendemos que se creó una empresa para prestar el servicio en la zona centro del país en aquellos años de la nacionalización de la industria eléctrica. Entendemos que esos subcontratos que ha dado la Comisión Federal de Electricidad son totalmente irregulares porque, al final, la prestación de este servicio –como lo dice la propia Constitución- es una atribución únicamente del Estado mexicano.

Entonces, ante ese vacío de que no hay quien preste el servicio en el centro del país –que venía prestando una empresa del Estado mexicano- se debe crear otra empresa de un Sistema Nacional que vincule las dos empresas que prestan este servicio en este país. Este es el argumento central.

Planteamos también un transitorio que señala que en ese sentido esta nueva empresa respete el contrato colectivo y la relación laboral que se venía sosteniendo con el Sindicato Mexicano de Electricistas.

Estos son los aspectos centrales.

Uno: entendemos que es una atribución del Estado mexicano de acuerdo al 25, 27 y 28 de nuestra Constitución en cuanto a la rectoría del Estado sobre este tema.

Dos: entendemos que la empresa que prestaba este servicio ha desaparecido o se encuentra en una situación precaria y que, entonces, en todo caso lo que hay que hacer es crear una nueva empresa que preste este servicio.

Por eso lo que estamos planteando nosotros es la creación de una nueva empresa en donde se respeten los derechos laborales que tenían los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro, el contrato colectivo y el derecho de los trabajadores. Esto es en esencia.

Me gustaría, señor presidente de la Comisión, que pudiéramos posteriormente presentar un documento anexo a estos señalamientos sobre nuestros alegatos a favor de los argumentos que hemos presentado.

Presentaremos un documento donde pudiéramos argumentar y en mayor medida este planteamiento. Es cuanto, presidente.

Pregunta: ¿Cuánto le costaría a México el crear una empresa como la que plantea?

JNC: Ahorita está funcionando el que la Comisión Federal de Electricidad está subcontratando este servicio con innumerables empresas que dan mantenimiento y el servicio.

Yo creo que con esas mismas condiciones se pudiera generar esta nueva empresa: el gasto se está haciendo y se está haciendo de manera altamente ineficiente y con serios problemas, porque todos hemos visto cómo ha habido hasta personas muertas cuando hay problemas como la suspensión de este servicio en algunas áreas de la Ciudad y se requiere que alguien vaya a reestablecer este servicio.

Han ido y como no manejan, no saben, porque es gente inexperta de empresas formadas al vapor muchas de ellas. Hemos visto también como en la subcontratación de estas empresas, muchas de ellas contrataron a mucha gente que la mantenían prácticamente en galerones, gente que no tenía la menor experiencia en esta materia.

En Coyoacán hubo gente que falleció cuando entraron a intentar reparar alguna de estas fallas. Y hemos visto innumerables problemas permanentemente.

Nosotros decimos: si ya hay mano de obra altamente calificada, hay gente que tiene experiencia en la prestación del servicio y es un gasto que de todos modos se está haciendo con muchos problemas porque, también, otro grave que se percibe es el cobro de energía, porque desaparece la empresa.

Muchos que contratamos el servicio, lo contratamos con la Compañía de Luz y Fuerza del Centro y ahora nos están llegando recibos de la Comisión Federal de Electricidad. Nosotros no contratamos un servicio con la Comisión Federal de Electricidad.

El cobro de los servicios, cobros que se han venido disparando desorbitantemente, lo que es una queja enorme sobre todo de habitantes de toda la Zona Metropolitana, y está generando una situación difícil. Seguramente en tiempos más adelante generará movilizaciones sociales muy importantes porque no nada más es el incremento normal de la tarifa: gente que pagaba 100,150 pesos, está ahora pagando 800, mil, mil 500, dos mil pesos de tarifa eléctrica. Mucha gente ha dejado de pagar también.
  
Todo este conflicto que permea el centro de nuestro país se puede resolver si los poderes del país, la Cámara de Diputados y la Comisión Federal, encauzamos y le damos una institucionalidad, una solución institucional, a esta problemática.

Nosotros lo que planteamos es que lo que se puede resolver es la creación de una nueva empresa.

Los costos de operación de creación de una nueva empresa, parte de las instalaciones, de los equipos, los tiene la Comisión Federal de Electricidad; lamentablemente nos hemos enterado que otra parte de esos equipos los está rematando el SEA a precios medio irrisorios en todo el país.

Pero la mayor parte de los equipos fueron transferidos, se encuentran en manos, todavía, de las dependencias del Gobierno federal.

Pregunta: ¿Usted está condicionando que se contrate otra vez al SME cuando él fue el culpable de la quiebra de Luz y Fuerza del Centro?

JNC: Esta es mi Iniciativa y yo no estoy condicionando. Estoy haciendo una propuesta, nada más.

Pregunta: Quiero que me lo aclares, los motivos que te hicieron llegar a ese planteamiento…

JNC: …Porque yo creo que hay una mala percepción de que fue el Sindicato el culpable del cierre (cuando) hubo una campaña para buscar un responsable o un culpable, (cuando) gran parte del problema se generó por una compra. Si tú compras la energía más cara a como la vendes, la empresa la quiebras.

A la empresa se le estaba obligando a comprar energía cara y a venderla barata. Esa es mi percepción.

Por el contrario, el Sindicato tiene una larga tradición de lucha democrática y nacionalista en nuestro país. Ahí se tiene un sector con mucha experiencia para la prestación de este servicio.

Pero, aparte, cuando ellos solicitaron su reconocimiento como Sindicato, la propia Junta Federal reconoció al organismos gremial cuando los alegatos eran que la Comisión Federal de Electricidad el servicio con el SAE y se resuelve que no porque los equipos que tiene la Comisión Federal de Electricidad son equipos en comodato por tres años.

Entendemos que la Comisión Federal de Electricidad preste ese servicio por tres años. En la propia Ley Federal se reconocen a dos empresas. La legislación federal no ha cambiado. Aparentemente mediante un decreto, una ley inferior, desaparecen a una empresa, pero la ley no se ha modificado.

¿Quién, entonces, presta ese servicio? Porque se resolvió que no puede entrar ni el SAE ni la Comisión Federal de Electricidad como patrón sustituto. No pueden entrar y eso lo resolvió, ya, la Junta Federal.

Entonces, ¿quién se encarga de prestar el servicio?, lo que la ley señala es a dos empresas: Comisión Federal de Electricidad y la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Si la desaparecemos ¿qué vamos a crear, entonces?, ¿quién se va a encargar de prestar el servicio?

Ahora, hay un Sindicato que fue reconocido por ley. Fueron reconocidos su contrato colectivo y su personalidad jurídica. Bueno, ¿con quién va a trabajar ese Sindicato?

Nosotros decimos que con los mismos recursos que está operando, con los mismos equipos que tenía Luz y Fuerza del Centro, con las mismas condiciones…nadie está planteando una cuestión presupuestal adicional: como se está trabajando, se puede trabajar.

Eso es lo que yo pienso. No condiciono. Nada más señalo que hay un Sindicato que fue reconocido como parte de ese sector que presta ese servicio. Lo que nosotros decimos: hay que crear una nueva empresa o ¿quién va a prestar ese servicio? Porque la Comisión Federal de Electricidad no está.

En la propia ley se señala a dos empresas. En el centro del país la empresa que estaba aparentemente se derogó pero ¿quién se va a quedar a cargo de eso?, ¿quién entra? Ya había un Sindicato con gente capacitada, especializada, y esa gente es la que debe de ser contratada.       


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GGL/CSGPPR

El expediente negro de Dionisio Pérez-Jácome


La historia de Dionisio Pérez-Jácome Friscione como servidor público no es tan límpida como plantea el presidente Felipe Calderón. De su desempeño en el sector energético, el nuevo secretario de Comunicaciones y Transportes guarda un expediente que lo involucra en un millonario quebranto a las arcas de Petróleos Mexicanos
En una medida considerada por los analistas como estratégica para deshacerse de uno de los funcionarios más cuestionados de su gabinete, en enero el presidente Felipe Calderón colocó a Dionisio Arturo Pérez-Jácome Friscione como secretario de Comunicaciones y Transportes, en sustitución de Juan Francisco Molinar Horcasitas, quien lleva el lastre de la impunidad en torno al caso de la Guardería ABC.
Pero el exsubsecretario de Egresos, uno de los cuadros más cercanos a Calderón Hinojosa, tampoco tiene las “manos limpias”, así lo evidencia la auditoría 1001/2002, integrada por la Secretaría de la Función Pública (SFP), que lo involucra en un millonario daño patrimonial en contra de Pemex Petroquímica (PPQ). Contralíneatuvo acceso al expediente que yace en los archivos confidenciales de la SFP. Ésta es la historia:
En 1997, el joven economista Dionisio Arturo Pérez-Jácome, de sólo 28 años de edad, recibió la encomienda de “promover la inversión” y capitalizar las empresas petroquímicas del Estado. El presidente Ernesto Zedillo lo nombró director del Comité Directivo Estatal para la Capitalización de las Empresas Petroquímicas no Básicas. Ya entonces trabajaba en Los Pinos como su asesor en “proyectos especiales” y política social y rural.
Tampoco eran sus primeros puestos en el Ejecutivo. Gracias al empuje de su padre, subsecretario de Comercio y Fomento Industrial, y luego de Gobernación, Dionisio Arturo fue, a sus 22 años de edad, uno de los negociadores del Tratado de Libre Comercio –en el sector agropecuario y automotriz–, que tantos estragos ha provocado a la economía y campo mexicanos. Despachaba en la embajada de México en Canadá; fungía como tercer secretario.
Como parte de la división que Ernesto Zedillo hizo de la estructura de Petróleos Mexicanos (Pemex) en subsidiarias y filiales, y de las modificaciones al artículo 27 constitucional y sus reglamentos para que la iniciativa privada participara en el área de petroquímica, creó el Comité donde colocó a Pérez-Jácome, bajo las órdenes directas del secretario de Energía, Luis Téllez Kuenzler, exjefe de Dionisio en la Presidencia.
Sus responsabilidades eran “diseñar esquemas para fomentar la participación privada en la industria, facilitar proyectos encaminados a fortalecer el sector de energía, así como servir de enlace entre inversionistas privados y las diferentes entidades del sector público”.
El Comité y PPQ signaron con la institución financiera JP Morgan un contrato para que la compañía, dedicada a los servicios financieros, fungiera como agente financiero para el proceso de enajenación y venta del 49 por ciento de las acciones de las filiales de PPQ (Cangrejera, Cosoleacaque, Morelos, Pajaritos y Escolín).
Aunque el Comité operaba con recursos asignados por la Secretaría de Energía (Sener), Luis Téllez y Dionisio Pérez-Jácome crearon un fideicomiso, identificado con el número PPQ1954, argumentando la supuesta necesidad de “capitalizar” el Comité. Decidieron que los recursos los aportaría Pemex Petroquímica, pero el fideicomiso sería controlado por Pérez-Jácome en su calidad de director del Comité Directivo Estatal y coordinador del Comité Técnico del fideicomiso. Se constituyó con un patrimonio de 3 millones 471 mil dólares y 8 millones 852 mil pesos.
Entre 1998 y 2000, Pérez-Jácome manejó cuantiosos recursos de la Sener y PPQ mediante el Comité y el fideicomiso sin rendir cuentas. Al cabo de dos años, fracasó su encomienda de capitalizar la industria petroquímica. Sólo se concertaron grandes negocios de empresas vinculadas con la Presidencia –como Fertimex y Agronitrogenados–, mientras que la producción y ganancias de Pemex fueron en declive.
Nunca se hicieron públicas las irregularidades con las que manejó el fideicomiso, consignadas en las auditorías que realizaron auditores de la contraloría interna.

Desvío de recursos

El Órgano Interno de Control (OIC) detectó el supuesto desvío de recursos de la subsidiaria PPQ al fideicomiso PPQ1954, que se habrían realizado entre junio y septiembre de 2000. Ello motivó el interés de los auditores para revisar las cuentas; aunado a que la Contaduría Mayor de Hacienda pidió al OIC su evaluación del contrato entre PPQ y JP Morgan para la colocación de las acciones de las filiales, que se volvió un rotundo fracaso.
Como la línea del fideicomiso apuntaba a la Secretaría de Energía, la SFP facultó a los contralores para que realizaran auditorías especiales a la Sener, mediante la Subsecretaría de Control y Auditoría de la Gestión Pública.
Así, entre febrero de 2001 y junio de 2002, realizaron dos auditorías especiales al Comité. Al cabo de ellas, los auditores determinaron “ilegal” la creación y operación del fideicomiso PPQ1954, “producto de un acto viciado”, inscribieron en sus informes.
Pero además, las auditorías develaron supuestos “desvíos” cometidos por altos funcionarios de la Sener: el secretario Luis Téllez; el subsecretario, José Merino Mañón; y el jefe de unidad, Dionisio Pérez-Jácome.
Respecto de la relación contractual con JP Morgan, según los auditores, JP Morgan habría incumplido sus obligaciones contractuales sin apercibimiento alguno por parte del director del Comité. En lugar de realizar su trabajo, contrataron asesores externos para las funciones que el Comité y PPQ les habían encomendado. Los auditores determinaron también un daño patrimonial en la duplicidad de los servicios de JP Morgan.
Al respecto, cita la auditoría, “JP Morgan debió atender las actividades que tenía encomendadas aplicando sus propios recursos humanos y financieros; debiendo en todo caso correr por su cuenta y riesgo la contratación de los asesores que considerara convenientes para el cumplimiento del contrato… por lo que el fideicomiso no debió haber contratado consultores externos para apoyar las actividades de JP Morgan”.
Supuestamente, muchos de los recursos que manejó el fideicomiso se destinaron a la contratación de numerosos asesores, sin embargo, los auditores no encontraron evidencia documental que comprobara tales trabajos, contratados bajo el rubro de “gastos técnicos”. Se halló también la omisión de cobro de costos financieros por pago de facturas.
Se determinó un daño patrimonial de 8 millones de dólares. Las auditorías identifican como responsables a Luis Téllez, José Merino Mañón y Dionisio Pérez-Jácome; también al director de PPQ, Armando Leal Santa Ana, y al representante de la subsidiaria en el fideicomiso, Guillermo Lanché Guevara.
Concluidas las auditorías, los fiscalizadores enviaron al área de Responsabilidades la documentación para que se fincaran responsabilidades a los funcionarios citados por desvío de recursos y daño patrimonial. Entonces recibieron la “sugerencia” de sus superiores de “modificar” los resultados para eximir a los funcionarios. Como se negaron, la “sugerencia” se tornó en intimidación y luego en su cese. Así lo denunciaron los contralores en diversos oficios enviados entre 2004 y 2005 a la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados.
En sendos oficios citan, además, que “el 23 de septiembre de 2003 se solicitó la intervención del ingeniero Rosendo Villarreal Dávila, contralor interno de la SFP para que no se perpetrara una arbitrariedad y se denunciaron las irregularidades cometidas, sin embargo, se hizo caso omiso y se dio carpetazo a los asuntos”.
Ello, detallan al Legislativo, fue clave para que prescribiera “la facultad de sancionar las irregularidades señaladas en el informe de presunta responsabilidad de la auditoría”.
En aquel periodo, el del fideicomiso que manejó el Comité Directivo Estatal para la Capitalización de las Empresas Petroquímicas no Básicas era considerado en la SFP como uno de los cinco casos más relevantes del sector energético, más que por el monto del daño patrimonial, por el nivel jerárquico de los funcionarios implicados.
Ninguna responsabilidad ni sanción se ejecutó contra Dionisio Pérez- Jácome; tampoco contra Luis Téllez, actual presidente de la Bolsa Mexicana de Valores. El expediente quedó, como tantos, archivado en la SFP. De esta manera, el hoy secretario de Comunicaciones y Transportes libró una probable inhabilitación.
Cuando se concluyeron las auditorías, ejercía como comisionado regulador de Energía, área clave para el gobierno de Vicente Fox, donde, en 2003, le tocaría como jefe de sector Felipe Calderón Hinojosa. También en la Comisión Reguladora de Energía (CRE), la gestión de Pérez-Jácome dejó huella: una feria de permisos especiales para que los empresarios privados produjeran energía eléctrica, en detrimento de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Luz y Fuerza del Centro (LFC); permisos en los cuales la Auditoría Superior de la Federación (ASF) halló gravísimas irregularidades.

En la CRE, entreguismo

Dionisio Pérez-Jácome Friscione hizo de la CRE un despacho de expedición de permisos para la producción de energía eléctrica a la medida de cada consorcio privado. Con ello no sólo quebrantó la Constitución respecto de la potestad del Estado en el sector eléctrico, sino que se obligó a que la CFE y LFC compraran a particulares energía al por mayor, producida incluso con la infraestructura de las paraestatales.
En términos generales, en estos permisos incluyó como excepción a la prohibición de vender energía eléctrica, su “enajenación” a “socios” del titular del permiso. También validó cada convenio y contrato para que los permisionarios vendan, bajo la simulada figura de “enajenación”, energía a sus “socios”, que en realidad son los compradores de esta energía.
Los permisos contravenían el artículo 27 constitucional y diversas disposiciones jurídicas, por tanto eran ilegales. Así lo determinó la ASF después de escrutarlos, como parte de dos auditorías especiales que hizo en la CRE en el periodo en que Pérez-Jácome se desempeñó como comisionado regulador.
El equipo del contador Arturo González de Aragón al frente de la ASF encontró también graves omisiones por parte de la Comisión Reguladora, como el que no requería a los permisionarios información de la energía que estaban produciendo y de qué forma y en qué cantidad la distribuían. Dicha información debía ser entregada de forma periódica según las obligaciones del permisionario inscritas en el clausulado de sus permisos. Su incumplimiento debía dar pie a la rescisión. Pese a que prácticamente en la CRE no recibía la información, Pérez-Jácome tampoco suspendió los permisos.
Cita la ASF que la CRE no tenía control de la aplicación de los permisos ni de las modificaciones que cada productor independiente hizo a las condiciones originalmente pactadas en sus concesiones.
La auditoría encontró que algunos permisos expedidos ni siquiera tenían el aval de la CFE, en contravención a la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica.
El órgano máximo de fiscalización indicó a la CRE que se excluyera la salvedad de vender energía eléctrica a los socios de los permisionarios y que supervisara que los solicitantes de los permisos no tuvieran como objeto la venta de energía eléctrica. De incumplirse cualquiera de estas disposiciones, advirtió la ASF, los permisos debían cancelarse. Recomendó también “evitar” la “discrecionalidad” en la autorización de los cambios a las condiciones pactadas originalmente.
Las observaciones de la ASF molestaron seriamente al presidente Vicente Fox, sobre todo porque la Auditoría solicitó al OIC que se fincaran responsabilidades contra los funcionarios de la CRE implicados en las irregularidades encontradas. En respuesta, el Ejecutivo, a través de la Sener, representada entonces por Felipe Calderón, interpuso una controversia constitucional donde alegaba que la ASF no tenía facultades para auditar los permisos.
Allí, por segunda ocasión, se desvaneció la posibilidad de que se fincaran responsabilidades contra Pérez-Jácome. Pero hubo un impacto mayor en detrimento de los bolsillos de todos los mexicanos:
Mediante los 381 permisos especiales para la producción de energía eléctrica que expidió en la CRE, obligó a que la CFE y LFC compraran a las privadas sus “excedentes”, con el argumento de que le era más rentable al Estado. Sin embargo, las auditorías de la ASF encontraron que la CRE nunca verificó la aplicación de la metodología para determinar los costos de la energía adquirida con los particulares; en consecuencia, el gasto por megawatt generado se incrementó 53.6 por ciento en términos nominales, entre 2003 y 2008. Costo que con la reducción del subsidio hoy paga directamente cada familia mexicana.
Diversos análisis elaborados por Sergio González Broca, especialista en tarifas eléctricas y extrabajador del sector por cuatro décadas, comprueban que el costo de producción y las tarifas se han incrementado a medida que los privados reemplazan a la CFE y la extinta LFC en la producción.
Ello se relaciona también con que en un afán de mero lucro, desde el sexenio de Vicente Fox, los productores privados comenzaron a producir en volúmenes a más del doble de lo requerido por el mercado mexicano, con compras aseguradas por la CFE. Lo que implicó una inversión de más de 5 mil millones de dólares a partir de 2001, cargo que se aplica a las tarifas eléctricas que paga el usuario, estima el Comité Nacional de Estudios de la Energía. Estas tarifas, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, son las más caras del mundo.
Si como comisionado regulador de Energía Dionisio Pérez-Jácome hubiera observado, como era su obligación, lo costoso que le resultaba al Estado pagar para que terceros produjeran lo que por mandato Constitucional compete a las paraestatales, tal vez los mexicanos no lidiarían hoy con las exorbitantes facturas de la CFE, impagables para el poder adquisitivo de los mexicanos en el sexenio de Felipe Calderón.
Contralínea solicitó entrevista con el secretario Dionisio Pérez-Jácome para que respondiera respecto de la auditoría que lo involucra en supuesto daño patrimonial a Pemex, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.
Por su parte, Luis Téllez, presidente de la Bolsa Mexicana de Valores, a través de su vocero Roberto Gavaldón, dijo que no concedería la entrevista “porque el asunto ocurrió hace ocho años” y hoy no es funcionario de gobierno y responde “a otros intereses”.
Se buscó también la postura de JP Morgan respecto de la auditoría. El vocero en México, John Murray, dijo aContralínea que no tenían ningún comentario al respecto.

La guerra que nos impuso Washington

México.- En la frontera de Nogales Arizona-Sonora, el 5 de enero la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos asesinó cobardemente a Ramsés Barrón, de 17 años. Autoridades estadunidenses explicaron que un agente respondió a un ataque con piedras. El 7 de junio de 2010, fue asesinado Sergio Adrián Hernández, de 15 años, en Ciudad Juárez, en el Puente Negro; un agente fronterizo de ese país le disparó en la cabeza en territorio mexicano. El gobierno de Calderón, en vez de aplicar la ley en nuestro territorio y exigir la deportación del asesino, le pidió al gobierno de Washington que efectuara una “profunda investigación”, y éste, tras “investigar”, declaró que Sergio Adrián era “un pollero”. El 28 de mayo de 2010, el migrante mexicano Anastacio Hernández Rojas fue golpeado y pateado hasta la muerte por parte de 20 agentes fronterizos en San Diego, como consta un video en Youtube. Antes de Anastacio, la patrulla fronteriza había asesinado a cinco mexicanos en 2008, 12 compatriotas en 2009 y 16 en los primeros cinco meses de 2010; eso sin contar los centenares de mexicanos que mueren en la frontera o son asesinados impunemente cada año en el país vecino.
Dice Estados Unidos que somos “socios”, pero intensifica la represión y las deportaciones de mexicanos que en ese país son tratados como criminales por el delito de… ¡trabajar! Con Obama, se ha empeorado la situación. Janet Napolitano, del Departamento de Seguridad Interior, informó, el 6 de octubre de 2010, que durante ese año fiscal –el primero en la presidencia de Barack Obama– se registró una cifra récord de 392 mil personas extranjeras deportadas, lo que significó un incremento de 70 por ciento de deportaciones respecto del año fiscal de 2009, en la etapa final de la presidencia de George W Bush. De este total, 71 por ciento es de mexicanos.
Luego de construir el muro de la muerte, por el que votó Obama cuando era senador, su administración ha enviado a la frontera a 20 mil guardias nacionales y aviones no tripulados, o drones, que pueden ser equipados para bombardear y que ya patrullan la frontera. Desde 2004, en Pakistán este tipo de aviones han asesinado a 2 mil 43 personas, civiles la mayoría. El año pasado, hubo 134 ataques que mataron a 929 personas. ¿Lo mismo hará en este país para combatir al crimen organizado? En México, corre la sangre. Detrás de tanta muerte, está la intervención yanqui: ellos promueven matanzas, violencia, narcotráfico y una guerra en la que ya suman más de 34 mil muertos, para tener pretexto de intervenir en México. Su objetivo: seguir controlando la economía mexicana, apropiándose de nuestras riquezas y del trabajo de los mexicanos. La intervención yanqui ¡es el problema, no la solución! Y ahora están interviniendo militarmente, lo que es inadmisible y anticonstitucional.
Los mexicanos podemos solucionar nuestros propios problemas y desarrollar nuestro país para beneficio de la sociedad; debemos ser soberanos, pero los gobiernos de México, tanto del Partido Revolucionario Institucional como del Partido Acción Nacional, han sido controlados por Washington. La situación va de mal en peor. Primero, nos endeudaron y luego empezaron a imponer sus políticas a través del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, que han ocasionado la crisis que vivimos. Para darle máscuerda al ahorcado, el FMI ha puesto 78 mil millones de dólares a disposición de Calderón. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, lejos de traer prosperidad, ha ocasionado la ruina de le economía mexicana. Los productores nacionales están en bancarrota y son las grandes corporaciones –principalmente estadunidenses– las que dominan la economía, agricultura, industria, comercio, servicios, banca. Mientras que el mexicano es víctima de desempleo, malas condiciones laborales, explotación y miseria, y es empujado a migrar. Más de medio millón de mexicanos se van “al Norte” cada año y allá son tratados como esclavos modernos, criminalizados y desprovistos de derechos.
La Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte ha llevado a la integración y virtual anexión de México a Estados Unidos (y sus corporaciones) y a la peor inseguridad en muchas décadas. El problema del narcotráfico viene de Estados Unidos, allá distribuyen la droga –es el primer mercado mundial de estupefacientes–, de allá vienen las armas para los cárteles, allá lavan dinero y además utilizan el narcotráfico para crear una crisis en México e intervenir de manera cada vez más abierta y descarada, con el pretexto de la “cooperación” para la seguridad; pero año con año, el problema se agrava. Ahora, tras la integración económica, están llevando adelante la integración militar. El ejército y las agencias estadunidenses (Pentágono, Agencia Central de Inteligencia, agencia antidrogas, DEA; Oficina Federal de Investigación, etcétera) actúan abiertamente en la Oficina Binacional de Avenida Reforma número 265. Fue el ascenso del narcotráfico en el país el que abrió la puerta a todas las agencias de inteligencia estadunidenses, predominantemente militares, para que operen desde el Distrito Federal, siendo claro que el narcotráfico es un negocio que manejan y controlan desde Estados Unidos. En Colombia, llevan 12 años interviniendo con su Plan Colombia y ese país sigue siendo el primer exportador de cocaína; en Afganistán, la invasión lleva ocho años: en 2002 no producían opio, hoy son los primeros exportadores de esa droga. Vietnam, cuando estaba ocupado por Estados Unidos, era primer exportador de heroína, pero luego de la derrota estadunidense se dejó de producir la droga. Nos echan la culpa del narcotráfico, pero ellos son los que lo operan. En México, hay ocho cárteles de la droga que, pasando la frontera, se les pierde el rastro. ¿Quién maneja tanto enervante en Estados Unidos? Allá distribuyen 15 veces más droga que en México y lavan 600 mil millones de dólares.
También la sangre se ha convertido en un gran negocio. Ahora no sólo quieren nuestro petróleo, oro y plata, quieren nuestra sangre para sus guerras de intervención, como la de Afganistán, y para hacer negocio con la venta de armas. Tienen grandes ganancias con esta guerra, con el tráfico de drogas, ellavado de dinero. Está documentado que la “guerra de Calderón” fue impuesta por George Bush, quien en octubre de 2006 mandó a la señora Karen Tandy, administradora general de la agencia DEA, y a David Gaddis, jefe de la oficina de la DEA, a reunirse con Genaro García Luna y Eduardo Medina Mora para preparar el inicio de la “guerra”. La debilidad de Calderón –que había sido el beneficiario del fraude de 2006– le obligó a aceptar el plan yanqui. Así que ésta es la guerra de Washington. La venta de armas y la guerra es el gran negocio de Estados Unidos, por eso la propician en México.
El 17 de enero de 1961, el presidente Dwight D Eisenhower, en su discurso de despedida a la nación, advirtió a Estados Unidos y al mundo de la creciente influencia “complejo militar-industrial” de su país, en la que 3.5 millones de hombres y mujeres estaban directamente implicados y que se habían convertido, dijo él, “en la estructura misma de la sociedad”. De modo que vender armas, municiones, lanzacohetes, helicópteros, ametralladoras, equipo de inteligencia, tanto al gobierno como a los cárteles, es el gran negocio para ese complejo militar-industrial que necesita guerras, petróleo y sangre, e impulsan la integración militar con México para mandar a nuestros jóvenes a sus aventuras militares como carne de cañón. Ahora quieren que México mande tropas al extranjero como parte de los Cascos Azules, lo que viola el artículo 89 de la Constitución, que establece la autodeterminación de los pueblos y la no intervención, así como la resolución pacífica de los conflictos. Pisoteando la Constitución y la soberanía de los pueblos, Pablo Macedo Riba, director general para la Organización de las Naciones Unidas (ONU), reconoció, el 21 de junio de 2010, que la Secretaría de Relaciones Exteriores está cabildeando para que el Ejército Mexicano intervenga, como parte de los Cascos Azules, en las “misiones de paz” de la ONU. En la cancillería, se dice que incluso las Fuerzas Armadas están dispuestas a participar en cuanto el presidente de la República lo ordene. Por un lado, quieren y desarrollan la intervención militar en México y, por el otro, buscan que México “colabore” con la intervención en otros países… dando y dando.
Pero el pueblo de México, que es soberano, está organizándose y en pie de lucha, construyendo un proyecto alternativo de nación en el prevalezca el bienestar de la gente. Lo importante es no sólo que ya nos estamos dando cuenta de dónde y por qué surge el problema, sino que estamos prestos a solucionarlo, a organizarnos para transformar la situación y conquistar la plena soberanía. Esta generación está dispuesta a unirse para romper con los planes neocoloniales de Washington y de la oligarquíaproyanki y construir un futuro libre y soberano en el que podamos vivir en paz.
*Vocero del Congreso de la Soberanía y dirigente de Mexteki

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