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sábado, 29 de enero de 2011

Hossam el-Hamalawy, periodista y bloguero egipcio: “Las revoluciones no surgen de la nada”

Hossam el-Hamalawy es un periodista y bloguero del sitio 3arabawy. Mark LeVine, profesor de la Universidad de California Irvine, logró contactar con Hossam a través de Skype para conseguir un informe de primera mano sobre los eventos que se desarrollan en Egipto.


Hossam el-Hamalawy
Hossam el-Hamalawy


¿Por qué fue necesaria una revolución en Túnez para sacar a los egipcios a las calles en cantidades sin precedentes?
En Egipto decimos que Túnez fue más un catalizador que un instigador, porque las condiciones objetivas para un levantamiento existían en Egipto y durante los últimos años la revuelta estaba en el aire. Por cierto, ya logramos tener dos mini-intifadas o “mini-Túnez” en 2008. La primera fue un levantamiento en abril de 2008 en Mahalla, seguida por otro en Borollos, en el norte del país.
Las revoluciones no surgen de la nada. No tenemos mecánicamente una mañana en Egipto porque ayer hubo una en Túnez. No es posible aislar estas protestas de los cuatro últimos años de huelgas de trabajadores en Egipto o de eventos internacionales como la intifada al-Aqsa y la invasión de Iraq por EE.UU. El estallido de la intifada al-Aqsa fue especialmente importante porque en los años ochenta y noventa el activismo en las calles había sido efectivamente impedido por el gobierno como parte de la lucha contra insurgentes islamistas. Sólo siguió existiendo en los campus universitarios o las centrales de los partidos. Pero cuando estalló la intifada del año 2000 y al Jazeera comenzó a transmitir imágenes de ella, inspiró a nuestra juventud a tomar las calles, de la misma manera quehoy nos inspira Túnez.
¿Cómo se desarrollan las protestas?
Es demasiado temprano para decir cómo se desarrollarán. Es un milagro que continuaran ayer después de medianoche a pesar del miedo y la represión. Pero habiéndolo dicho, la situación ha llegado a un nivel en el que todos están hartos, seriamente hartos. E incluso si las fuerzas de seguridad logran aplastar hoy las protestas no podrán aplastar las que sucedan la próxima semana, o el próximo mes o más adelante durante este año. Definitivamente hay un cambio en el grado de valentía de la gente. Al Estado le ayudó la excusa de combatir el terrorismo en los años noventa para acabar con todo tipo de disenso en el país, un truco utilizado por todos los gobiernos, incluido EE.UU. Pero una vez que la oposición formal a un régimen pasa de las armas a protestas masivas, es muy difícil enfrentar un disenso semejante. Se puede planificar la liquidación de un grupo de terroristas que combate en los cañaverales, ¿pero qué van a hacer ante miles de manifestantes en las calles? No pueden matarlos a todos. Ni siquiera pueden garantizar que los soldados lo hagan, que disparen contra los pobres.
¿Cuál es la relación entre eventos regionales y locales en este país?
Hay que comprender que lo regional es local en este país. En el año 2000 las protestas no comenzaron como protestas contra el régimen sino más bien contra Israel y en apoyo de los palestinos. Lo mismo ocurrió con la invasión estadounidense de Iraq tres años después. Pero una vez que sales a las calles y te enfrentas a la violencia del régimen uno comienza a hacer preguntas: ¿Por qué envía soldados Mubarak para enfrentar a manifestantes en lugar de enfrentar a Israel? ¿Por qué exporta cemento a Israel para que lo utilice para construir asentamientos en lugar de ayudar a los palestinos? ¿Por qué la policía es tan brutal con nosotros cuando sólo tratamos de expresar nuestra solidaridad con los palestinos de manera pacífica? Y así los problemas regionales como Israel e Iraq pasaron a ser temas locales. Y en pocos instantes, los mismos manifestantes que coreaban consignas pro palestinas comenzaron a hacerlo contra Mubarak. El momento decisivo específico en términos de protestas fue 2004, cuando el disenso se volvió interior.
En Túnez los sindicatos jugaron un papel crucial en la revolución, ya que su amplia y disciplinada membresía aseguró que las protestas no pudieran aplastarse facilmente y las confirió una organización. ¿Cuál es el papel del movimiento de los trabajadores en Egipto en el actual levantamiento?
El movimiento sindical egipcio fue bastante atacado en los años ochenta y noventa por la policía, que utilizó munición de guerra contra huelguistas pacíficos en 1989 durante huelgas en las plantas siderúrgicas y en 1994 en las huelgas de las fábricas textiles. Pero desde diciembre de 2006 nuestro país vive continuamente las mayores y más sostenidas olas de acciones huelguísticas desde 1946, detonadas por huelgas en la industria textil en la ciudad de Mahalla en el Delta del Nilo, centro de la mayor fuerza laboral en Medio Oriente con más de 28.000 trabajadores. Comenzó por temas laborales pero se extendió a todos los sectores de la sociedad con la excepción de la policía y las fuerzas armadas.
Como resultado de esas huelgas hemos logrado obtener 2 sindicatos independientes, los primeros de su clase desde 1957, el de los cobradores de contribuciones de bienes raíces, que incluye a más de 40.000 empleados públicos y el de los técnicos de la salud, más de 30.000 de los cuales lanzaron un sindicato el pasado mes fuera de los sindicatos controlados por el Estado.
Pero es verdad que hay una diferencia importante entre nosotros y Túnez, y es que aunque era una dictadura, Túnez tenía una federación sindical semiindependiente. Incluso si la dirigencia colaboraba con el régimen, los miembros eran sindicalistas militantes. De manera que cuando llegó la hora de huelgas generales, los sindicatos pudieron sumarse. Pero aquí en Egipto tenemos un vacío que esperamos llenar pronto. A los sindicalistas independientes ya los han sometido a cazas de brujas desde que trataron de establecerse; ya hay procesos iniciados contra ellos por los sindicatos estatales y respaldados por el Estado, pero se siguen fortaleciendo a pesar de los continuos intentos de silenciarlos.
Por cierto, en los últimos días la represión se  ha dirigido contra los manifestantes en las calles, los cuales no son necesariamente sindicalistas. Esas protestas han reunido a un amplio espectro de egipcios, incluidos hijos e hijas de la elite. De modo que tenemos una combinación de pobres y jóvenes de las ciudades junto con la clase media y los hijos e hijas de la elite.
Pienso que Mubarak ha logrado agrupar a todos los sectores de la sociedad con la excepción de su círculo íntimo de cómplices.
La revolución tunecina se ha descrito como muy encabezada por la “juventud” y dependiente para su éxito de la tecnología de las redes sociales como Facebook y Twitter. Y ahora la gente se concentra en la juventud en Egipto como un catalizador importante. ¿Se trata de una “intifada juvenil” y podría tener lugar sin Facebook y otras nuevas tecnologías mediáticas?
Sí, es una intifada juvenil en la calle. Internet sólo juega un papel en la difusión de la palabra y de las imágenes de lo que sucede en el terreno. No utilizamos Internet para organizarnos. Lo utilizamos para dar a conocer lo que estamos haciendo sobre el terreno con la esperanza de animar a otros para que participen en la acción.
Como habrá oído, en EE.UU., el presentador de programas de entrevistas Glenn Beck ha atacado a una académica ya mayor, Frances Fox Piven, por un artículo que ella escribió llamando a los desocupados a realizar protestas masivas por los puestos de trabajo. Incluso ha recibido amenazas de muerte, algunas de gente sin trabajo que parece más feliz fantaseando sobre dispararle con una de sus numerosas armas que por luchar realmente por sus derechos. Es sorprendente pensar en el papel crucial de los sindicatos en el mundo árabe actual, teniendo en cuenta las más de dos décadas de regímenes neoliberales en toda la región cuyo objetivo primordial es destruir la solidaridad de la clase trabajadora. ¿Por qué han seguido siendo tan importantes los sindicatos?
Los sindicatos siempre son el remedio mágico contra cualquier dictadura. Mire a Polonia, Corea del Sur, América Latina o Túnez. Los sindicatos siempre fueron útiles para la movilización de las masas. Hace falta una huelga general para derrocar una dictadura, y no hay nada mejor que un sindicato independiente para hacerlo.
¿Hay un programa ideológico más amplio tras las protestas, o sólo librarse de Mubarak?
Cada cual tiene sus razones para salir a las calles, pero yo supongo que si nuestro levantamiento tiene éxito y derrocamos a Mubarak aparecerán divisiones. Los pobres querrán impulsar a la revolución a una posición mucho más radical, impulsar la redistribución radical de la riqueza y combatir la corrupción, mientras que los denominados reformistas quieren poner frenos, presionar más o menos por los cambios “desde arriba” y limitar un poco los poderes pero mantener alguna esencia de Estado.
¿Cuál es el papel de la Hermandad Musulmana y cómo impacta en la situación el hecho que permanezca distante de las actuales protestas?
La Hermandad ha sufrido divisiones desde el estallido de la intifada al-Aqsa. Su participación en el Movimiento de Solidaridad con Palestina cuando se enfrentó con el régimen fue desastrosa. Básicamente, cada vez que sus dirigentes llegan a un compromiso con el régimen, especialmente los acólitos del actual guía supremo, desmoralizan a sus cuadros de base. Conozco personalmente a numerosos jóvenes hermanos que abandonaron el grupo, algunos de ellos se han unido a otros grupos o siguen independientes. A medida que crece el actual movimiento callejero y la dirigencia inferior participa, habrá más divisiones porque la dirigencia superior no puede justificar por qué no forma parte del nuevo levantamiento.
¿Cuál es el papel de EE.UU. en este conflicto? ¿Cómo ve la gente en la calle sus posiciones?
Mubarak es el segundo beneficiario de la ayuda exterior de EE.UU., después de Israel. Se le conoce como el matón de EE.UU. en la región; es uno de los instrumentos de la política exterior estadounidense, que implementa su programa de seguridad para Israel y el flujo sin problemas del petróleo mientras mantiene a raya a los palestinos. De modo que no es ningún secreto que esta dictadura ha gozado del respaldo de gobiernos de EE.UU. desde el primer día, incluso durante la engañosa retórica pro democracia de Bush. Por lo tanto no hay que sorprenderse ante las risibles declaraciones de Clinton que más o menos defendían el régimen de Mubarak, ya que uno de los pilares de la política exterior de EE.UU. es mantener regímenes estables a costa de la libertad y los derechos cívicos.
No esperamos nada de Obama, a quien consideramos como un gran hipócrita. Pero esperamos que el pueblo estadounidense -sindicatos, asociaciones de profesores, uniones estudiantiles, grupos de activistas,- se pronuncien en nuestro apoyo. Lo que queremos es que el gobierno de EE.UU. se mantenga completamente fuera del asunto. No queremos ningún tipo de respaldo, simplemente que corte de inmediato la ayuda a Mubarak y retire el respaldo, que se retire de todas las bases en Medio Oriente y deje de apoyar al Estado de Israel.
En última instancia, Mubarak hará todo lo que tenga que hacer para protegerse. De repente adoptará la retórica más anti-estadounidense si piensa que pueda ayudarle a salvar el pellejo. A fin de cuentas está comprometido con sus propios intereses y si piensa que EE.UU. no lo apoyará, se volverá en otra dirección. La realidad es que cualquier gobierno realmente limpio que llegue al poder en la región llegará a un conflicto abierto con EE.UU. porque llamará a una redistribución racional de la riqueza y a terminar con el apoyo a Israel y a otras dictaduras. De modo que no esperamos ninguna ayuda de EE.UU. Sólo que nos dejen en paz.
Mark LeVine es profesor de historia en la Universidad de California Irvine e investigador visitante senior en el Centro de Estudios de Medio Oriente en la Universidad Lund en Suecia. Sus libros más recientes son Heavy Metal Islam (Random House) e Impossible Peace: Israel/Palestine Since 1989 (Zed Books).
Mark LeVineAl-Jazeera

El hombre que ha puesto en jaque a Hosni Mubarak


  • ElShaheed, creador del grupo Facebook 'Todos somos Khaled Said', explica la evolución de la revuelta egipcia. "Egipto no volverá a ser el de antes".
  • Las protestas comenzaron el pasado julio para denunciar la muerte del joven Said, víctima de la violencia policial, y persiguen el final del régimen y la libertad
  • "Nos importa una mierda que Occidente no esté con nosotros. Es nuestro problema y lo vamor a arreglar solos", dice ElShaheed.

Protestas, el jueves 27, en Suez, donde varios manifestantes murieron. / 'Todos Somos Khaled Said'



Rehuye las cámaras como la peste. Todo protagonismo le molesta y ni siquiera es posible saber su nombre de pila. El hombre que está poniendo en jaque a Hosni Mubarak no tiene rostro ni desea tenerlo. Por un lado, sin que se conozca su identidad recibe amenazas de muerte desde el día en que se le ocurrió crear un grupo en Facebook para denunciar la tortura policial, la corrupción, el estado de excepción permanente, la falta de oportunidades y la ausencia de libertades cortesía del régimen egipcio. Por otro, y por encima de todo, él no sólo es él: representa a decenas de miles, si no a centenares de miles de ciudadanos ansiosos por liberarse de las cadenas.
Él, y ellos, todos son Khaled Said, el joven de 28 años asesinado en una brutal y gratuita paliza policial el pasado 6 de junio en Alejandría en una agresión que despertó entre los egipcios la necesidad de luchar, desde las protestas cívicas, contra la impunidad y la injusticia. Y gracias a las convocatorias de su grupo de la red social, Kullum Khaled SaidTodos somos Khaled Said, ya ha conseguido mucho más: poner en entredicho la autocracia egipcia promoviendo las multitudinarias e históricas protestas que están convulsionando al país del Nilo.
Hoy viernes, el país vive una jornada histórica: centenares de miles de personas han tomado las calles tras el rezo desafiando el masivo despliegue policial al grito de “Abajo Mubarak”. De poco está sirviendo que los uniformados respondan con cañones de agua, gas lacrimógeno y bolas de caucho contra unos manifestantes que no se dejan amedrentar, más bien al contrario: miles de ellos se dirigen en estos momentos al palacio presidencial de El Cairo residencia de Hosni Mubarak. La participación de los Hermanos Musulmanes, principal grupo opositor, ha multiplicado la visibilidad de las protestas. En un gesto de desesperación por parte de las autoridades, el líder opositor Mohamad ElBaradei, premio Nobel de la Paz, que regresó ayer para participar en la insurrección civil, ha sido brevemente retenido por las fuerzas de Seguridad. El régimen, además, ha apagadoInternet y la telefonía móvil ha sido suspendida. Parece que, tras 30 años de dictadura, el final de Mubarak está próximo.
“Esta vez tenemos muchas posibilidades de cambiar las cosas”, preveía ayer nuestro protagonista en declaraciones a Periodismo Humano, en nuestra última entrevista cibernética, horas antes de que los egipcios volvieran a echarse a las calles. “Hemos trabajado duro, pero nunca esperamos tener semejantes resultados. Es increíble que estemos haciendo historia. Ocurra lo que ocurra, el pasado 25 de enero nunca será olvidado. Después de esa fecha, Egipto nunca volverá a ser el de antes”.
Los resultados de su particular cruzada sobrepasan todas las expectativas. El pasado miércoles nuestro hombre, junto a otros grupos de oposición, logró convocar mediante las redes sociales una jornada de ira aprovechando el clima social y el empuje de la revolución tunecina, que ha demostrado a sus vecinos que el cambio es posible. En los blogs egipcios, motor de la revuelta junto a Facebook y Twitter, se contaba que 50.000 personas habían prometido asistencia el pasado 25 de enero, fiesta nacional en Egipto, cuando se conmemora el Día de la Policía en memoria de los agentes que, en los años 50, se rebelaron contra los invasores británicos en una jornada patriótica considerada histórica. Agentes muy diferentes a los que hoy, de civil o de uniforme, cazan como animales a los manifestantes que se concentran para defender los derechos más básicos -los de todos los egipcios, incluidos los uniformados- y exigir el final del régimen.
ElShadeed, el mártir, como se identifica el creador de Todos Somos Khaled Said, no era tan optimista el pasado julio, cuando le contacté por primera vez. Su grupo ya tenía 210.000 seguidores y estaba rompiendo moldes: desafiaba un estado de excepción en vigor desde hace tres décadas con protestas sociales que terminaron siendo reprimidas por las fuerzas de Seguridad. En lugar de disuadir a los manifestantes, su número se incrementaba. El motivo: el asesinato de Khaled Said, desencadenante de la actual revolución.
Llevaba usando Facebook bastante tiempo. Tras ver la foto de Khaled Said publicada en el perfil de uno de los activistas políticos egipcios, Ayman Nur, la imagen me horrorizó, me conmocionó como joven y sentí que podía haberme pasado a mí. Al día siguiente, tras verificar lo que había pasado, decidí crear un grupo en Facebook para unir a la juventud egipcia contra las prácticas brutales de la policía. Soy el único administrador de esta página, y así ha sido desde que comencé”, explicaba en aquella primera entrevista.
La historia que verificó ElShaheed es, efectivamente, horripilante. A Khaled Saeed le sacaron a la fuerza del cibercafé que frecuentaba en su ciudad, Alejandría, dos agentes de paisano. Testigos presenciales relataron cómo le golpearon la cabeza contra una mesa de mármol. Cuando Haizam Hassan Hanafi, el dueño del café, les instó a salir “se llevaron a Saeed a la entrada de un edificio vecino y le golpearon la cabeza contra la puerta de hierro, dándole puñetazos en la cara y en el vientre. Recibió un golpe en la pierna, antes de caerse y golpearse de nuevo contra un escalón. Uno de los policías le levantó tratando de estrangularle. Saeed gritaba ‘Me estoy muriendo’, pero su atacante contestó ‘No te dejaré hasta que estés muerto’ El otro le siguió pateando. Le golpearon hasta que comenzó a sangrar por la cabeza y la boca.Cuando Saeed dejó de moverse, llamaron a la policía […] Un doctor que estaba en el cibercafé le examinó y dictaminó que estaba muerto.
Khaled Said.
La autopsia camufló la mortal paliza, negada por los agentes: afirmaron que el joven había muerto axfisiado tras ingerir algún tipo de droga. El informe médico, que sólo dio fe de “contusiones en un ojo”, fue enviado por el Centro El Nadim para la Rehabilitación de Víctimas de la Tortura y la Violencia junto con un amplio dossier fotográfico a dos médicos forenses internacionales, quienes concluyeron que la primera autopsia “no cumplía los estándares internacionales“.
Conscientes de las limitaciones egipcias a la hora de actuar, ElShaheed centró en Facebook todos sus esfuerzos, aplicando métodos revolucionarios para el Egipto de la dictadura de Mubarak, como él mismo explicaba con ironía en aquella entrevista. “Intenté que el grupo creciese mediante técnicas no tradicionales: preguntar [a los seguidores] antes de dar cada paso y consultarles de forma democrática”. ElShadeed se felicitaba entonces por haber logrado 210.000 miembros en apenas dos meses: hoy en día son 425.000 en su edición árabe, casi 25.000 en su edición en inglés, desde la que se puede seguir la evolución de las protestas egipcias.
Así logró convocar las primeras marchas, al principio en Alejandría y más tarde el El Cairo. “Para contornear la draconiana ley de emergencia que rige Egipto desde hace 30 años y que prohíbe las asambleas públicas, encontramos una solución: [convocar protestas en las que] miles de egipcios se quedasen de pie en largas filas frente a los paseos marítimos y fluviales de diferentes ciudades separados cinco metros unos de otros. Todos permanecen en silencio o leen el Corán o la Biblia. De esta forma no rompemos las leyes que prohíben acumulaciones de más de cinco personas, los eslóganes, etc. Solo nos quedamos de pie, tristes,vestidos de negro como símbolo de nuestro pesar por lo que le está ocurriendo a nuestro país”.
Se mantuvieron activos durante meses. Los seguidores colaboraban diseñando carteles, grabando vídeos, ultimando las páginas web de un movimiento destinado al cambio. Algunas protestas llegaron a ser más numerosas, e incluso el líder opositor y premio Nóbel de la Paz, Mohamad ElBaradei, se sumó a ellos, pero seguían sin ser lo suficientemente extensas para poner en peligro la mera supervivencia del régimen. “Aún no hemos perdido el miedo. La mayoría está asustada, porque Egipto está controlado por dictadores que usan su poder para controlar a la gente. Además, la gente ha perdido la esperanza. “No sacamos nada de lo que hacéis”, es el comentario más usual que tengo que leer en la página de Facebook, donde muchos egipcios sólo participan para criticar nuestras actividades”, lamentaba en julio.
Latuff 2011
De ahí que nadie les pueda acusar de ser islamistas ni radicales, sólo jóvenes como el propio Khaled Said. En nuestra primera comunicación, le pedí que se describiera así mismo. “Desde que nací, no he conocido a otro presidente que no sea Hosni Mubarak. Soy un joven egipcio que jamás ha participado en actividades políticas o ha militado en un partido. Pero me pone enfermo lo que le ocurre a mi país y ya no puedo seguir en silencio. Amo a mi país, pero estoy casado y quiero que mi hijo tenga una vida mejor de lo que sus papás han visto. Quiero resolver este problema y despertar a los egipcios. Soy muy persistente. ¡No pararé hasta conseguirlo!”.
El momento llegó el pasado 25 de enero, aprovechando el tirón tunecino: la convocatoria corrió como la espuma (en Twitter se identificó como #JAN25) y la respuesta social fue masiva: decenas de miles de personas en la Plaza Tahrir (Liberación) de El Cairo, como no podía ser de otro modo, pero también en Alejandría, Suez, Ismailia... La represión y los centenares de detenciones sólo ha alentado la repitición en los días siguientes: para hoy viernes, día sagrado y festivo, sin obligaciones laborales o estudiantiles y con ElBaradei recién llegado para ponerle rostro a la revuelta, se ha convocado una jornada de ira y libertad. La participación se espera masiva.
Protesta del día 25 en El Cairo.¿Es éste el final de Mubarak?”, le preguntaba ayer a ElShaheed. “Nadie lo sabe, pero estamos trabajando muy duro ahora mismo para lograr que la protesta crezca y crezca. En algún momento, el Ejército interferirá y veremos qué ocurre”.
En su grupo de Facebook, las informaciones hablan de permisos militares cancelados y de movilización total de los uniformados, pero también de desesperación en la cúpula del régimen: llegan a informar del despegue previsto para hoy de un avión de la Egypt Air, concretamente el vuelo MS299 a Luxor, cargado con 15 cajas de oro con rumbo a Bruselas. “Por favor, Bélgica, no les dejéis huir con las pobres reservas egipcias”, se lee en el muro.
Sobre la ausencia de noticias en los grandes medios occidentales y la falta de apoyo por parte de ningún Gobierno democráticoElShaheed es muy claro: “Nos importa una mierda. Sólo nos importa lo que pensamos. Este es nuestro problema y lo vamos a resolver solos. No necesitamos su ayuda”. Y por si esa misma comunidad internacional es llevada a error por los dictadores a los que apoya, nuestro anónimo héroe egipcio dejaba ayer claro en su grupo de Facebook el por qué de las movilizaciones. “No se trata de problemas económicos y pobreza. Se trata de corrupción y de Justicia. Se trata, por encima de todo, de LIBERTAD”.
Actualización, Viernes 29:


La Iglesia según Samuel Ruiz

México.-  Para el obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas Chiapas, Samuel Ruiz García, la fe trasciende a los jerarcas de la Iglesia, con todo y los privilegios que les dispense el poder político, sus conductas serviles y conservadurismos. Con todo, mantenía la esperanza en que, hasta un Papa como Benedicto XVI, podía aprender.
- ¿Se puede subsistir bajo un Papa como Ratzinger? –se le preguntó.
- Cuando la acción pastoral y el pensamiento no son individuales sino relacionados con el Concilio (Vaticano Segundo) y los documentos (episcopales de Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida) que emanaron de él, es un movimiento de Iglesia y no es personal. Trasciende las situaciones y personalidades concretas -respondió.
La entrevista se efectuó en Monterrey, el 27 de septiembre de 2007, cuando el obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas Chiapas, estaba en la ciudad para participar en el Parlamento Mundial de las Religiones, que formaba parte del Fórum Universal de las Culturas.
La entrevista tenía por objetivo abundar sobre la vida y la obra del extinto obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo, un texto que apareció en el número 1617 de la revista Proceso. Pero el ritmo de sus respuestas condujeron la charla a la visión pastoral y los conceptos que guiaban a Ruiz García, por lo que su registro se mantuvo aparte.
Tolerancia y fe
Las palabras por Méndez Arceo brotaron sin apasionamiento. Considerado el precursor de “la opción preferencial por los pobres” en México, el desaparecido obispo de Cuernavaca, había influenciado a toda una generación de sacerdotes que, para ese 2007, instalados ya en su madurez, daban continuidad a la llamada “teología de la liberación”, en obispos como los eméritos de San Cristóbal, Samuel Ruiz y, de Oaxaca, Arturo Lona, así como el obispo de Saltillo, Raúl Vera López.
La “teología de la liberación”, corriente progresista de orientación marxista, fue convertida por sus detractores en despectivo cliché, particularmente en el norte del país, donde se produjeron abundantes materiales para advertir que “era una amenaza para la estabilidad social y laboral”.
Samuel Ruiz, se hacía presente en Monterrey, una ciudad conservadora, donde las últimas noticias de Iglesia destacaban que, a partir del arribo del cardenal Francisco Robles Ortega -alumno de cardenal Juan Sandoval Iñiguez desde el Seminario de Guadalajara-, se desarticuló la Pastoral Social y se  marginó a los sacerdotes que convergían con la “teología de la liberación”.
Samuel Ruiz García, evitaba sistemáticamente el cliché.
- ¿Por qué parece molestarle que lo califiquen como teólogo de la liberación? –se le inquirió.
- Los teólogos hacen teología, yo me he dedicado a servir a Cristo –atajó.
“Yo he tomado la opción por los pobres y el trabajo en contra de la pobreza, que consiste en ubicarse históricamente en un análisis, no sólo en el método de ver, actuar y juzgar, sino de estar ubicado en el centro de la situación concreta”.
“No tenemos la verdad absoluta”
En el lobby del Hollyday Inn del Centro de Convenciones Cintermex, hotel sede los participantes, Samuel Ruiz destacaba por su discreción. Vestido con un traje gris, cuya camisa blanca lucía sin corbata ni alzacuello, el obispo se abría paso tímidamente en medio de kipás, bompos, turbantes, gorros frigios y túnicas multicolores, de relucientes ornamentos, que portaban hombres de forzada calvicie o de luengas barbas.
Sobre esa pluralidad, expuso en la entrevista:
“Necesitamos aprender la convivencia con otras creencias y salir de la tendencia exclusivista en que vivíamos, porque la fe tiene que tener en su manifestación el respeto a otras creencias, y entender que otras creencias son complementarias de otras, que no tenemos la verdad absoluta sino que tenemos una complementariedad.
“Se trata de respeto: se escucha y se hace saber que hay una parte que yo tengo, que debo atender de la posición de otra persona y que lo que ella tiene, es algo que me falta a mi”, dijo.
- Dada la cantidad de personas excluidas –se le comenta- por posturas religiosas ¿Tendría esa tolerancia, por ejemplo, con las uniones entre personas de un mismo sexo? O con el aborto?
- Los principios morales no se mueven por estadísticas. Y la defensa a la vida debe ser permanente. No porque haya tal o cual tendencia a la eliminación de la vida, podemos decir que la Iglesia tiene que estar a favor de eso -respondió.
Contra el sistema
Los escándalos de corrupción clerical daban vuelta al mundo, con pederastas expuestos por miles de denuncias y una jerarquía, en el caso de México, peculiarmente cercana al poder público de gobernantes de confesión y prácticas católicos con tendencias dictatoriales, como un cóctel venenoso para la fe, Samuel Ruiz  -llamado Jtatik, El Padre, en las comunidades indígenas de Chiapas- mantenía la esperanza.
“Se puede mirar sólo lo negativo y decir todo está mal, pero teniendo una mirada tranquila se puede ver cómo hay movimientos que eclipsan esa maldad. Yo tengo una mirada esperanzadora sobre esto. Particularmente, la solidaridad es una cosa bastante evidente y creciente en todos los niveles”.
Según Samuel Ruiz, la solidaridad vinculaba cada vez a más personas y, si en el pasado no quedaba mas que lamentar lo que le ocurría a otros, en el presente es imposible que ocurra algo sin que obtenga de inmediato el apoyo solidario en distintos ámbitos.
Agregó:
“Hay una perspectiva de una gran cantidad de gente en el mundo, que tiene muy claro que se necesita un cambio de sistema. Lo han dicho con toda claridad,  este sistema llegó a su límite y se necesita que se construya otro. Ya hay acciones y entidades que se mueven en ese sentido, como el comercio justo y la aglutinación de movimientos que inciden silenciosa, pero eficazmente, en una transformación de la sociedad”.
Gobiernos católicos
Para Samuel Ruiz, la postura que guarden los gobernantes independientemente de su confesión, es un accidente histórico. La acción de la Iglesia, según él, se funda una postura que va más allá de la política que quienes se presumen católicos, como Vicente Fox o Felipe Calderón, puedan tener.
“La postura de la Iglesia es previa e independiente a esos gobernantes. La opción por los pobres trasciende porque es la única vía en la construcción del Reino (de Dios) y en esa visión no caben los potentados”.
Su insistencia es a lo largo de toda la entrevista: la posición de la Iglesia no puede sustraerse del Concilio Vaticano II y sus documentos, donde se reitera siempre que la preocupación es el trabajo social.
Entonces aludió a la jerarquía:
“La esperanza no debe estar en que la Iglesia sea favorecida o no por los gobiernos. Los gobiernos son eventualidad histórica y pueden ayudar o entorpecer el trabajo pastoral”.
- Esa proximidad con los poderes terrenales ¿podría repetir condiciones como en las que la Iglesia estuvo del lado de las dictaduras?
- No sería la posición adecuada, ni hay una tendencia hacia allá. Que la iglesia tenga que estar bien en el sentido de colaborar hacia el bien común, evidentemente sí. Puede haber un riesgo de esa naturaleza, que haya una postura servil, pero creo que la posición oficial después del Concilio y los documentos emanados de éste, van en otra línea.
La mirada esperanzadora de Samuel Ruiz, contrastaba con la conducta de obispos y sacerdotes católicos que preferían omitir pronunciamientos respecto a conflictos sociales o injusticias, respecto a un reciente 2006, plagado de convulsiones sociales desde el estallido de la mina Pasta de Conchos en Coahuila, la represión obrera en Lázaro Cárdenas Michoacán, la elección presidencial y el movimiento de San Salvador Atenco.
“Lo que puedo percibir a nivel de pronunciamientos oficiales de la Conferencia del Episcopado Mexicano, y en especial de la Pastoral Social, es que hay una posición que no se da generalizada, pero que si aborda una temática en donde se juega la transformación de la historia.
“Hay posiciones bastante claras y pronunciamientos que ha habido, en momentos específicamente difíciles, donde hay prelados que se han manifestado y tienen el respaldo discreto, pero no negado, de otros hermanos obispos”.
- ¿Hay miedo en la Iglesia a su jerarquía?
- La identidad de una persona, como la idea de una institución, tiene un sustrato que no cambia. Si no, no podría cumplir su misión. El cambio tiene que estar en relación con un sustrato permanente, que es el evangelio, y la respuesta (de los hombres de Iglesia) puede ser variable pero desde el punto de vista evangélico en la construcción del Reino de Dios.
Con un Sumo Pontífice recién estrenado, proveniente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que desde los años 70 persiguió a los sacerdotes progresistas, se le inquierió:
- ¿Ratzinger y quienes se identifican con su línea pastoral inhiben los movimientos de la Iglesia de los Pobres?
- Todo individuo tiene un proceso de adaptación y un Papa también tiene que ir aprendiendo su tarea. Ha habido momentos históricos en este pontificado donde un pronunciamieto se percibe posteriormente como algo que tiene que relativizarse y eso es señal de que hay un aprendizaje en marcha.
        “Si hay una falla sabemos que por eso Jesús dijo yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo. Por lo tanto, la presencia de la Iglesia, no depende de la falibilidad, de la relatividad o de la limitación de una persona, pues ahí estará fuertemente la presencia del Señor a lo largo de la historia”.
Y concluye:
“Sea cual sea, la posición oficial (de la Iglesia) no puede quitar ni hacer a un lado el sustrato permanente, lo vimos en (la Conferencia del Episcopado Latinoamericano de) Aparecida: lo que es fundamental para Dios y la Iglesia es la opción por los pobres y el trabajo en contra de la pobreza”.

Arturo Rodríguez García

Las promesas de un cambio de gabinete no convencen a los egipcios


EGYPT-POLITICS-UNRESTTras cuatro días de protestas, los manifestantes egipcios no tienen la intención de que todo termine en un lavado de 
cara. Con el ejemplo de Túnez cercano, la dimisión del Gobierno de Egipto anunciada ayer por Mubarak y ejecutada este sábado no ha surtido efecto alguno en los ciudadanos que siguen en las calles pese al toque de queda, la presencia del Ejército y las promesas de cambio.
Hosni Mubarak, en el poder desde 1981 y cuya renuncia piden los manifestantes a gritos desde el pasado martes, anunció poco después de esta medianoche que un nuevo Gobierno sería formado. Un discurso que ha sido calificado de “insulto” por el Nobel de la Paz Mohamed el Baradei.
“He ordenado que renuncie el Gobierno y que sea formado otro, para que adopte nuevas funciones”, afirmó Mubarak en su mensaje. El dirigente egipcio ha asegurado ser consciente de las demandas de reformas políticas, sociales y económicas que han llevado a los ciudadanos a salir a la calle, pero ha insistido en la necesidad de mantener la seguridad bajo control.

Mubarak nombra a Suleiman vicepresidente

Poco después de esas declaraciones, el presidente egipcio ha empezado a rodearse de militares. En primer lugar, ha nombrado al general Omar Suleiman, hombre de confianza, director de los servicios de Inteligencia del país y considerado el jefe de espionaje más importante del mundo árabe, como nuevo vicepresidente, cargo que hasta ahora estaba vacante desde que Mubarak asumiera el poder.
Suleiman, nacido en Qana (sur de Egipto) hace 74 años, es considerado como uno de los principales confidentes de Mubarak y un aliado esencial de los servicios de Inteligencia occidentales tras los atentados terroristas de septiembre de 2001. Durante los últimos años, además de su tarea al frente de la Inteligencia egipcia, también se ha desenvuelto como representante del país en las negociaciones de mediación para el conflicto de Oriente Próximo.
Analistas de la cadena de televisión Al Yazira apuntan que, con esta decisión, Suleiman se convierte en el candidato más probable para suceder a Mubarak al frente del país, por delante del hijo del presidente, Gamal.
Posteriorme, Mubarak nombró al general del Aire Ahmad Shafiq, hasta ahora ministro de Aviación Civil, primer ministro y le ha encargado la tarea de formar el nuevo Gobierno. Shafiq reemplaza en el cargo a Ahmed Nazif, que esta tarde presentó su renuncia.

Asalto al Ministerio de Interior

Y es que, las promesas del presidente no han convencido a los manifestantes que en ningún momento han abandonado las protestas. Centenares de egipcios continúan en el centro de El Cairo, especialmente en la plaza Tahrir, tomada por el Ejército después de los violentos disturbios de ayer, que forzaron al Gobierno a decretar el toque de queda.
Durante la mañana del sábado la policía que custodia el Parlamento de Egipto hizo varios disparos al aire para intentar dispersar a un grupo de personas que pretendía irrumpir en el complejo, informaron fuentes de los servicios de seguridad. Al estar el Parlamento bicameral cerca de la plaza Tahrir, surgió la alarma por la posibilidad de que la policía hubiera vuelto a ese lugar, donde en los últimos días se han producido duros enfrentamientos entre manifestantes y agentes policiales.
Asimismo, al menos tres personas han muerto por disparos de la Policía durante el intento de asalto realizado por algunos manifestantes contra la sede del Ministerio del Interior en El Cairo, según informó Al Yazira. La multitud de más de 50.000 personas congregada en la plaza Thahrir de El Cairo, cerca del Ministerio, ha transportado en volandas lo que parecía ser el cuerpo sin vida de uno de los fallecidos a modo de procesión funeraria, tal y como se ha podido ver en las imágenes difundidas por la cadena.
En la segunda ciudad del país, Alejandría, habría otras 50.000 personas en la calle, otra vezsegún Al Yazira, y también hay manifestaciones masivas en otras ciudades como Suez. Las protestas se han cobrado la vida de al menos 74 personas, según el último balance proporcionado por fuentes médicas
Ademas, varios grupos de manifestantes han conseguido entrar en el museo arqueológico de Egipto y han destruido dos momias de la época faraónica, según informaron fuentes del museo a la televisión estatal. El museo, poseedor de la mayor colección del mundo de antigüedades de la época de los faraones, se encuentra al lado de la sede general del Partido Nacional Democrático de Hosni Mubarak, incendiado durante las protestas contra el presidente egipcio.

“No toleraré el caos”

“Hay una línea muy estrecha entre la libertad y el caos”, dijo Mubarak en su alocución de anoche.”No toleraré el caos. El saqueo, los incendios, las barricadas no cumplen con las expectativas de la juventud egipcia”, ha dicho Mubarak en su discurso televisado, en el que también ha asegurado que seguirá adelante con sus reformas porque estas ”no tienen marcha atrás”.
Es la primera vez que Mubarak aparece ante los medios desde que se desataron las protestas contra su gobierno, que este viernes, en una de las jornadas más sangrientas, se ha cobrado la vida de una veintena de personas y ha dejado miles de heridos.
Durante su alocución, el presidente egipcio no ha dicho nada sobre si dimitirá, como muchos esperaban. En las últimas horas se había especulado con la posibilidad de una posible renuncia de Mubarak, más aún cuando la NBC informaba de que tres aviones con fuerte escolta oficial despegaban del aeropuerto de El Cairo, al tiempo que se iba a producir una declaración del presidente del Parlamento egipcio.
Tras el anuncio, Mubarak ha recibido la llamada del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quién le ha pedido -ha asegurado- que no reaccione violentamente contra las protestas.

Noche en vela

En la plaza Tahrir (Liberación, en árabe), epicentro de las protestas de los últimos días, centenares de personas, en su mayoría hombres jóvenes, continuaban apostados tras una noche en vela y dialogaban con los soldados.
Anoche, después de que Mubarak ordenara al Ejército que apoyara a la Policía para garantizar la seguridad, los militares fueron aclamados por los miles de egipcios que continuaban en la calle a pesar del toque de queda. El centro de El Cairo amaneció hoy con claros signos de los disturbios de la víspera, que acabaron, sólo en la capital, con una veintena de muertos.
En la céntrica plaza Abdel Menem Riad, donde ayer perecieron cuatro personas, dos microbuses y una furgoneta de la policía estaban calcinados. También en los alrededores del Museo Egipcio, que conserva las restos arqueológicos más importantes de este país, y en la avenida Ramsés, al menos media docena de vehículos, una tanqueta y un coche policial estaban quemados, informa EFE.
Otras zonas de la ciudad también mostraban signos de la violencia, los saqueos y los incendios de anoche, como la avenida Al Haram, que comunica con las pirámides de Giza, que amaneció custodiada por militares y grupos de jóvenes que controlaban el tráfico y manteniendo la seguridad, armados con bastones.
Entre los establecimientos saqueados figuran los casinos Al Lail y El Andalus y el hotel Europa, mientras que una comisaría recién restaurada había sido incendiada.
Asimismo, centenares de personas esperaban algún medio de transporte ante la falta de autobuses públicos, en medio de una ausencia total de las fuerzas antidisturbios, que ayer copaban esa importante vía. En la Plaza de Giza, la principal de esa zona, se podía ver una fila de unos ocho camiones de transporte de fuerzas antidisturbios incendiados.

Levantamiento en Egipto: ¡la revolución se está extendiendo!


Acontecimientos dramáticos se están desarrollando en el Oriente Medio. Hoy (martes) Egipto fue sacudido por una ola de manifestaciones en todo el país exigiendo el fin del régimen de Mubarak, que ha oprimido al pueblo de esta nación 
orgullosa durante casi 30 años. Este ha sido el mayor movimiento de protesta en Egipto que se ha visto en décadas. En El Cairo y muchas otras ciudades manifestantes anti-gubernamentales se lanzaron a la calle y lucharon con la policía.
Después del derrocamiento del hombre fuerte de Túnez, Zine El Abidine Ben Ali, el 14 de enero, los observadores se preguntaban en voz alta si los dramáticos acontecimientos en la nación del norte de África podrían provocar insurrecciones en otros regímenes árabes, aparentemente afianzados. ¡Ahora tienen su respuesta! Las llamas revolucionarias que han barrido el mundo árabe desde Túnez han llegado a Egipto.
Los primeros indicios de las repercusiones del levantamiento de Túnez en la conciencia popular surgieron la semana pasada en Egipto, cuando varias personas se prendieron fuego o intentaron hacerlo delante del Parlamento y de la oficina del primer ministro. Sus acciones trataban de imitar el ejemplo del joven vendedor de verduras tunecino cuya auto-inmolación contribuyó a desencadenar las protestas que obligaron al autoritario presidente de Túnez a huir del país.
Al igual que en Túnez, las manifestaciones en Egipto llegaron en un contexto de creciente ira por la pobreza generalizada y el desempleo. Casi la mitad de los 80 millones que componen la población egipcia vive por debajo o justo por encima del umbral de la pobreza que las Naciones Unidas han fijado en 2 dólares al día. La mala calidad de la educación y de la sanidad, junto al elevado desempleo, han dejado a un gran número de egipcios privados de sus necesidades básicas.
Pero el descontento económico es sólo una parte de un descontento político más amplio. Hay una rabia profunda por las injusticias, las desigualdades y la corrupción del régimen de Mubarak. La pregunta que surge es cuánto tiempo el anciano dictador se aferrará al poder. Nadie sabe si Mubarak volverá a presentarse en las elecciones presidenciales a finales de este año o si pondrá a su hijo en su lugar. Pero el pueblo de Egipto no aceptará nada que no represente un cambio fundamental.
El gobierno trató de restar importancia a los intentos de auto-inmolación, con el primer ministro, Ahmed Nazif, diciendo el lunes a los periodistas que los que cometieron este acto fueron inducidos por "cuestiones personales". Pero nadie lo creyó. Al igual que en Túnez, las convocatorias de manifestaciones se hicieron en Facebook y Twitter, con 90.000 personas diciendo que asistirían. Por todas partes Túnez estaba en boca de todos. "Queremos ver un cambio igual que en Túnez", dijo Lamia Rayan, de 24 años, uno de los manifestantes.
La convocatoria de protestas fue iniciada por la página de Facebook “El Mártir”, creada en nombre de un joven egipcio, Khaled Said, quien fue matado a golpes por la policía en la ciudad portuaria mediterránea de Alejandría el año pasado. Su caso se ha convertido en una bandera de combate para la oposición. Dos policías están siendo juzgados en relación con su muerte. Sin embargo, por una de esas extrañas ironías con la que la historia es tan rica, las protestas coincidieron con un día de fiesta nacional en honor de la odiada policía del país.
Hoy hubo escenas sorprendentes en El Cairo, cuando miles y miles salieron a las calles marchando con aparente libertad en tres grandes manifestaciones en diferentes partes de la capital egipcia. Las cosas empezaron pacíficamente, con la policía mostrando una moderación inusual. A la ruidosa multitud se le unieron coches que hacían sonar sus bocinas. La gente gritaba: "¡Viva Túnez Libre!" y agitaban banderas tunecinas y egipcias, mientras la policía inicialmente se posicionó en la periferia de la multitud. La policía antidisturbios en un principio parecía insegura de qué hacer, ya que cada una de las marchas rompió los cordones policiales.
Un testigo presencial escribió las siguientes líneas:
"Yo estoy frente a las oficinas de los periódicos del gobierno, donde cientos están gritando 'Mubarak, tu avión está esperándote' y haciendo llamados a los transeúntes a unirse a ellos, muchos de los cuales están aceptando la oferta".
"Ahmed Ashraf, un analista del sector bancario de 26 años de edad, me dijo que era su primera protesta y que había sido inspirado por los acontecimientos en Túnez. 'Nosotros somos los que controlamos las calles hoy en día, no el régimen', dijo. '¡Me siento tan libre! Las cosas no pueden permanecer igual después de esto'".

Si la policía parecía no tener idea de qué hacer, en el otro lado también parecía que había poca coordinación entre los líderes de la protesta sobre qué hacer a continuación. Se parecía al comienzo de un combate de lucha libre, con cada uno de los dos contendientes circulando con cautela, mirando a su oponente y tratando de adivinar el siguiente movimiento. No tuvieron que esperar mucho tiempo.
En el pasado, las manifestaciones fueron violentamente dispersadas. Ahora, sin embargo, la policía había recibido claramente órdenes del gobierno para evitar cualquier enfrentamiento que pudiera provocar una revuelta de masas al estilo de Túnez. Pero esas cosas tienen una vida y unas leyes propias. A medida que el número de manifestantes siguió aumentando y llenando Tahrir, la plaza principal de El Cairo, las fuerzas de seguridad se pusieron nerviosas. De repente, cambiaron de táctica y la protesta se tornó violenta cuando la policía atacó a los manifestantes con cañones de agua, porras y gas lacrimógeno.
Nubes acres llenaron las calles de El Cairo. En el pasado, la gente hubiera huido de la temida policía, presa del pánico. Pero esta vez las cosas eran diferentes. La gente no retrocedió y se defendió. Manifestantes desafiantes se enfrentaron con la policía antidisturbios en el centro de El Cairo. Tiraron piedras y algunos incluso se subieron encima de un camión policial blindado.
El Washington Post describió así la escena:

"Los manifestantes atacaron el camión policial con cañones de agua, abriendo la puerta del conductor y ordenando al hombre que saliera del vehículo. Algunos lanzaron piedras y arrastraron barricadas de metal. La policía respondió golpeando a los manifestantes con porras cuando trataron de romper los cordones para unirse a los manifestantes del centro principal".
"Al norte, en la ciudad portuaria mediterránea de Alejandría, miles de manifestantes también marcharon en lo que se denominó un 'Día de Ira' contra el Sr. Mubarak, y llamaron a poner fin a la pobreza extrema del país".
"[...] Los manifestantes en El Cairo cantaron el himno nacional y portaban pancartas denunciando a Mubarak y el fraude generalizado en las elecciones del país. Los organizadores dijeron que las protestas fueron un 'día de revolución contra la tortura, la pobreza, la corrupción y el desempleo'".
"Algunas madres llevando a sus bebés marcharon y gritaron '¡Revolución hasta la Victoria!', mientras que hombres jóvenes estacionaron sus autos en la calle principal y ondeaban carteles que decían '¡Fuera!',  inspirados por las protestas de Túnez de '¡DEGAGE!' esta semana. También se veía a hombres escribiendo un graffiti que decía "¡Abajo Hosni Mubarak!". (Washington Times)

El régimen se encuentra en un estado de pánico. Testigos oculares informan que Internet, Twitter y las llamadas telefónicas fueron bloqueados en todo Egipto, pero que ahora están volviendo de forma intermitente. Los últimos informes muestran que la insurrección continúa y avanza a niveles superiores. Un informe de un testigo declara:

"Según llega la oscuridad, los miles que han ocupado la plaza central de El Cairo están yendo hacia el edificio del Parlamento, lo cual ha provocado batallas con la policía armada. El aire se llena de gases lacrimógenos y algunos jóvenes están lanzando piedras a las líneas policiales; muchas de las rocas están siendo devueltas por los oficiales de seguridad".
"Hace unos momentos una carga enorme de manifestantes hizo correr a la policía antidisturbios, pero ahora se han reagrupado y están lanzando nuevos ataques a los manifestantes, que ahora mismo están recogiendo las barricadas metálicas instaladas por la policía y las están utilizando para montar barricadas ellos mismos. Grandes explosiones sacuden la plaza, aunque no está claro de dónde vienen".

Se están extendiendo informes de que manifestantes están atacando el edificio del consejo de ministros, mientras que varios miles se dice que están marchando hacia el Palacio Presidencial de Mubarak, en Heliópolis. En Dar El Salaam, un barrio densamente poblado en el sur de El Cairo, los manifestantes afirman que han tomado la comisaría de policía.

"Hay un sentimiento de intensa emoción aquí en las calles de Shubra, al norte de El Cairo, con la policía retrocediendo y permitiendo pasar a los manifestantes, pero algunas de las fuerzas de seguridad portan chalecos a prueba de balas, y algunos temen que esta es la calma antes de la tormenta".
"Una ex presentadora de noticias de televisión me dijo que no había visto nada como esto desde 1977, cuando un levantamiento sobre los precios del pan casi derribó al gobierno del Presidente Sadat. Sin embargo, las manifestaciones siguen cortadas las unas de las otras, y todavía es demasiado pronto para decir cómo va a terminar esto".

Es cierto que nadie sabe cómo acabará esto. Pero una cosa es cierta. Egipto nunca será igual otra vez. El genio ha salido de la botella y no puede ser metido dentro otra vez. Las masas han podido catar la libertad y han sentido su poder colectivo en las calles. Si poseyeran una organización y una dirección que fueran adecuadas para la tarea, podrían pasar a tomar el poder. Pero en ausencia de la dirección y de unas perspectivas y un plan claros, la situación puede desarrollarse de diferentes maneras.
Mientras escribo estas líneas, el destino de la rebelión está en juego. El régimen se encuentra ahora en un terreno muy inestable. La vacilación mostrada por la policía al inicio de la protesta demuestra que no están seguros de usar el aparato de represión para sofocar el movimiento. Habrá divisiones en el régimen entre los que quieren reprimir y los que quieren hacer concesiones para ganar tiempo.
¿Puede el régimen ahogar en sangre la insurrección? Tal resultado no es imposible, pero sería una victoria comprada a un precio muy alto. El odio y el resentimiento hacia el régimen serían duraderos. Envenenaría la vida política del país y descartaría cualquier tipo de solución de compromiso. Mubarak es un hombre viejo y no puede durar mucho tiempo. Su hijo, que él espera que lo sustituya, estará totalmente deslegitimado. La economía se hundirá aún más, agravando el problema del desempleo y la pobreza. Le seguirán nuevas explosiones.
Sin embargo, esa no parece la variante más probable. El movimiento de masas está cobrando fuerza de hora en hora. En Alejandría hay informes de ancianas arrojando ollas y sartenes a la policía desde los balcones de sus casas. La clave de la situación es el poderoso proletariado egipcio, que ha organizado huelga tras huelga en los últimos años. Ahora los trabajadores están en las calles. En Mahala, escenario de grandes huelgas obreras textiles, hay noticias de 20.000 en las calles. La comisaría de policía está desbordada.
El pueblo revolucionario está ocupando las plazas centrales y se niega a irse. Cada pulgada ha sido conquistada por las masas y no tienen la intención de entregar a nadie lo que han conquistado. Enfrentados a un movimiento de masas de tal escala, las fuerzas de represión estatal, que antes parecían tan formidables, de repente se vuelven vulnerables. En muchos lugares, la policía ha sido simplemente desbordada por las enormes cantidades de gente. Sus cordones han sido rotos por los manifestantes. Los rostros de los policías rasos transmiten nerviosismo y los de sus oficiales, más aún.
Ha habido muchos casos de confraternización. Un canal de noticias de la televisión francesa mostró imágenes de un policía (creo que en Alejandría) siendo llevado a hombros por los manifestantes. Ellos están gritando consignas contra el Gobierno y el agente de policía está gritando también. Este pequeño incidente lo dice todo. Toda la historia demuestra que una vez que las masas han perdido el miedo, una vez que todo un pueblo se levanta y dice "no", no hay fuerza en la Tierra que pueda detenerlos.
Digan lo que digan los periódicos de mañana, nosotros podemos estar seguros de una cosa: la revolución árabe ha comenzado. Será recibida con entusiasmo por todos los trabajadores y jóvenes de todo el mundo. ¡Movilicémonos en apoyo de nuestros hermanos y hermanas árabes! ¡Exijamos el cese inmediato de la represión! ¡Rompamos toda relación con el régimen criminal de Mubarak! ¡Exijamos todos los derechos para el pueblo de Egipto!

¡Victoria para los trabajadores y jóvenes de Egipto!

¡Abajo Mubarak!

¡Viva la revolución socialista árabe!

 Alan Woods   

Hurga autor en la bondad del pueblo ante las mentiras del discurso político


  • La Señora Rojo se titula el segundo libro de cuentos de Antonio Ortuño
  • El narrador llama a no colmar de fariseísmos el debate público en el país
  • “Los escritores e intelectuales debemos aprender a decir ‘no sé’ y no caer en lugares comunes”, manifiesta

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Antonio Ortuño durante la entrevistaFoto Guillermo Sologuren


México.- Hoy día vivimos en México una época en la que campea la hipocresía y el fariseísmo, en la que por muchos años el discurso político lleno de mentiras ha sido el de celebrar esa bondad esencial y casi celestial del pueblo mexicano, asevera el escritor Antonio Ortuño (DF, 1976).
Como ese discurso es asumido por la propia sociedad, entonces estamos inmersos en todo lo que ocurre en el país.
Autor del volumen de cuentos La Señora Rojo, Ortuño piensa que un escritor no debe ser ingenuo, no puede desentenderse de lo que ocurre a su alrededor. Hay que negociar con eso para saber como escritor quién se es, lo que de alguna manera lo da la escritura.
En México, abunda, “el nivel de la discusión pública sobre el país tiende a ser reduccionista; tendemos a reducir las cosas de un plumazo, sin darnos cuenta que hay una serie de cuestiones muy complejas. Entre muchos escritores e intelectuales deberíamos primero aprender a decir: no lo sé, luego educarnos e investigar antes de abrir la boca y caer en lugares comunes y llenar con fariseísmos el debate público.
Lo que observo y recupero de las personas es esa conciencia, esa pequeña venganza de mantener su punto de vista, escéptico e independiente, sobre aquello que sabe se la lleva entre las patas como realmente una chingadera.
En el ámbito literario cuando se habla de un lenguaje fácil y comprensible para el lector, “eso me parece una posición condescendiente y pedagógica, que si bien tiene su motivo de ser, lo que me gusta son el tipo de frases que contienen esa especie de resonancia de sentencia latina y que de repente junto a ellas aparece la expresión coloquial de ‘carretonero’, en las que ambas tengan la misma capacidad de evocación”.
Por preservar el habla cotidiana
En La Señora Rojo, Antonio Ortuñotrata de limar el lenguaje coloquial siendo riguroso con la selección de palabras, para no perder el espíritu del habla cotidiana.
Me gusta la ironía y el poder de observación. Como escritores estamos para emocionar y provocar. Literariamente me interesa ejercer la ironía, pues me parece uno de los mejores vehículos para lo que quiero decir. Trato de hacer una narrativa que se distinga por ello.
El autor de las novelas El buscador de cabezas Recursos humanos, así como del libro de relatos El jardín japonés, en su segundo volumen de cuentos La Señora Rojo (coeditado por Páginas de Espuma y Colofón), integra en su primera parte relatos alusivos a la esfera de lo privado y lo íntimo de las relaciones interpersonales, mientras la segunda parte se enfoca más en temáticas políticas y sociales.
En el libro aparecen, entre otros personajes, un guardia aereoportuario que se convierte en un enloquecido teórico de la seguridad nacional, un profesor que responde a balazos al activismo de sus alumnos, un directorporno que descubre en su equipo a la estrella ideal y una mujer que traiciona a su marido, hechizada por los encantos de El Mago Que Hace Nevar, y que aun como cornudo se alista para librar una guerra sobrenatural.
En La Señora Rojo todos son personajes que se abandonan a sus pasiones al tiempo que las cuestionan e ironizan.
Carlos Paul

Cuelgan 3 mantas con intimidaciones contra opositora a la supervía


  • Le exigen no meterse en La Malinche y poner fin al plantón
  • El gobierno busca confrontar a los vecinos, acusa el Frente Amplio

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El centro Miguel Agustín Pro exigió a las autoridades frenar el hostigamiento contra los vecinos que cuestionan la construcción de la supervía. En la imagen tomada por vecinos, una de las mantas con advertenciasFoto La Jornada


México D.F.- Ayer aparecieron tres mantas con mensajes intimidatorios a Cristina Barros, integrante del Frente Amplio en contra de la Supervía Poniente e hija del ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Javier Barros Sierra.
Los recados fueron escritos en mantas de aproximadamente un metro cuadrado. El nombre de la colaboradora de La Jornada está escrito en rojo y el resto del texto en negro. Los carteles fueron colocados de manera anónima y hasta al cierre de esta edición no habían sido retirados por las autoridades.
Las leyendas son: No te metas con nuestra colonia, que nosotros no nos metemos con la tuyaDéjanos trabajar, llévate tu plantón a tu casa y Nosotros sí somos de La Malinche, tú no.
Uno fue colocado en el puente peatonal de la Casa Popular; otro en Luis Cabrera y Presa Reventada, y uno más en la avenida San Bernabé, a unas cuantas calles del plantón pacífico.
El de la Casa Popular está ubicado junto con una enorme manta en la que el GDF promueve la vialidad de cuota.
En un pronunciamiento, el Frente Amplio advirtió que se trata de una campaña organizada desde las secretarías de Gobierno y de Obras y Servicios, así como desde la delegación Magdalena Contreras y el diputado Héctor Guijosa.
El gobierno local pretende confrontar a los vecinos, romper los nexos de solidaridad entre San Jerónimo Lídice y La Malinche y propiciar un enfrentamiento de consecuencias no previsibles.
El centro de derechos humanos Miguel Agustín Pro emitió una acción urgente en el que solicita a las autoridades que cesen los actos de hostigamiento y amenazas; se investigue y sancione a los responsables y se retiren los granaderos del plantón.
Contra la estigmatización
La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, en su recomendación 1/2011, acreditó que el desarrollo de la obra impulsada por la administración de Marcelo Ebrard ha generado afectaciones graves al entorno y vida comunitaria de los vecinos. Decenas de organizaciones de la sociedad civil han denunciado que la estrategia del gobierno ha sido romper el tejido social de la comunidad.
Del 26 de julio de 2010 (fecha en que se instaló el plantón pacífico) al 1 de enero de 2011 (madrugada en que el GDF tomó posesión física de la mayoría de los inmuebles expropiados con el apoyo de más de 800 granaderos) la CDHDF dio cuenta de al menos 13 incursiones a La Malinche por autoridades y trabajadores relacionados con la obra.
El organismo, facultado por la Constitución para acreditar las violaciones a los derechos humanos por las autoridades, exhortó al GDF a que reconozca públicamente que los integrantes del Frente Amplio ejercen el derecho legítimo a defender sus derechos y evite la estigmatización de las personas que se oponen al proyecto vial.

Agustín Salgado

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