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sábado, 2 de octubre de 2010

Las políticas de EU podrían ser causa del intento de golpe en Ecuador: analistas

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Resguardo militar en el palacio de gobierno de Quito, luego del intento de golpe de Estado contra el presidente Rafael Correa, quien el pasado jueves fue agredido y retenido durante varias horas por policías insurrectosFoto Ap
Nueva York, 1° de octubre. A pesar de que el gobierno de Barack Obama se sumó a otros líderes del hemisferio que repudiaron la interrupción del orden democrático en Ecuador, dichos sucesos de nuevo provocan un debate sobre si las políticas recientes (y pasadas) de Estados Unidos en la región fueron factor en lo que el presidente Rafael Correa declaró como un golpe de Estado.
Hace un año, el mandatario de Venezuela, Hugo Chávez, comentó que Fidel Castro le dijo que el golpe contra el presidente Manuel Zelaya –de Honduras– abrirá la puerta a una ola de golpes venideros en América Latina. Correa advirtió en ese momento: soy el próximo; tenemos informes de inteligencia que dicen que después de Zelaya sigo yo, reportó en agosto de 2009 la agencia Ap.
La asonada en Ecuador trajo memorias del golpe fallido contra Chávez, en abril de 2002, y el exitoso en Honduras, en junio de 2009. En el caso de Venezuela, Washington expresó su apoyo tácito a los opositores, y en el de Honduras rehúso respaldar al presidente constitucional del país, a pesar de aceptar que fue un golpe de Estado, y hoy día continúa presionando a las naciones latinoamericanas para que reconozcan al nuevo mandatario.
Algunos analistas afirman que aun si Estados Unidos no está involucrado directamente en los sucesos recientes de Ecuador, sus políticas podrían ser en parte responsables. Como temían los mandatarios sudamericanos, el apoyo de Washington al gobierno golpista en Honduras a lo largo del último año ha alentado e incrementado la probabilidad de golpes derechistas contra administraciones democráticas de izquierda en la región. Este intento en Ecuador ha fracasado, pero probablemente habrá más amenazas en los meses y años que vienen, consideró Mark Weisbrot, codirector del Centro para Investigaciones Económicas y Políticas (CEPR), en un artículo publicado en la versión digital de The Guardian.
Pero, al parecer, en esta ocasión el gobierno de Barack Obama busca dejar claro su apoyo a Correa. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, habló hoy vía telefónica con él para manifestarle su apoyo al presidente y al gobierno ecuatoriano, informó su vocero, Philip Crowley. En la conversación, que duró 10 minutos, Correa narró a la funcionaria estadunidense su versión de lo ocurrido.
Crowley se negó a calificar los hechos como un intento golpista, y comentó: para nosotros, parece que todo comenzó como una protesta. Pero, hasta cierto punto, representó un desafío al gobierno, el cual respondió de manera efectiva. Ayer, Clinton afirmó queEstados Unidos deplora la violencia e ilegalidad, y expresamos nuestro pleno apoyo al presidente Rafael Correa y a las instituciones de gobierno democrático en ese país.
Sin embargo, la administración de Estados Unidos no ha querido usar la palabra empleada por Correa para caracterizar los sucesos pasado jueves:golpe de Estado.
De hecho, algunos analistas estadunidenses refutan que lo sucedido en Ecuador haya sido un intento golpista. Algunos declararon que fue un show mediático sobre una situación de protesta de fuerzas policiacas, que después fue exagerado por el gobierno para que se percibiera como una víctima, reportó el Wall Street Journal.
Otros expertos comentaron que ahora, Correa utilizará la crisis paraconsolidar aún más su poder. Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs, envió una nota a sus clientes señalando que el estilo intransigente del presidente Correa, y sus declaraciones de ayer a los medios, sugieren que el presidente no fácilmente retrocederá de lo que se está convirtiendo en la crisis política más seria de su mandato, indicó el Journal.
Joel Hirst, del Consejo de Relaciones Exteriores, uno de los centros de análisis más influyentes de este país, opinó hoy que “aunque los sucesos de ayer fueron por supuesto serios, son exageradas las afirmaciones de Correa y algunos otros líderes latinoamericanos de que fue un golpe. Washington debería permanecer cauteloso ante los intentos de los aliados regionales de Correa de hacer más incendiaria la situación.
Hirst, quien fue el encargado de la oficina de la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID, por sus siglas en inglés) en Venezuela (2004-2008), advirtió que “Estados Unidos deber estar preparado para ser acusado. Culpar al ‘imperio’, al norte, se ha convertido en parte de la retórica entre la Alba (Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América)”, y que Washington debería evitar, como hizo al inicio en el caso de Honduras, caer de nuevo en cualquier trampa puesta por Chávez y la Alba.
La alianza de Correa con Chávez y Evo Morales, entre otros dirigentes del bloque de países de la Alba, su crítica a las políticas de Estados Unidos, su cancelación del acuerdo con Washington para permitir el uso de la base militar de Manta para aeronaves militares estadunidenses en operaciones antidrogas, y su rechazo a abrir negociaciones de un acuerdo bilateral de libre comercio, entre otras cosas, han creado preocupación entre algunos sectores del gobierno estadunidense.
Cabe recordar que en febrero de 2009, el gobierno ecuatoriano expulsó a dos oficiales de la embajada de Estados Unidos en Quito, quienes administraban programas de asistencia oficial estadunidense a unidades especializadas de la policía ecuatoriana (no se sabe aún si algunos de estos estaban involucrados en las protestas policiacas que fueron el centro del conflicto ayer).
Estados Unidos, además de ser el principal socio comercial de Ecuador, también es el principal otorgante de asistencia de seguridad y económica, con un total de 60 millones de dólares en el año fiscal 2009. Más de 100 empresas estadunidenses operan en el país, informa el Departamento de Estado.
Según el proyecto Just the Facts, la asistencia militar y policiaca de Washington a Ecuador, dispensada y programada entre 2006 y 2001, es de un total de 94 millones de dólares, mientras el apoyo económico y social alcanza en ese mismo periodo 157.4 millones.
Entre 2006 y 2008, unos 931 oficiales policiacos y militares ecuatorianos han sido capacitados en programas estadunidenses. Para datos completos de la asistencia oficial estadunidense a Ecuador puede verse la página www.justf.org/Country?country=Ecuador


David Brooks
Corresponsal

Pese a la guerra sucia, Rousseff es favorita para ganar mañana la presidencia de Brasil

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El presidente Luiz Inacio Lula da Silva inauguró ayer
una clínica de rehabilitación en Sao
 Bernardo do Campo, ciudad cercana a Sao PauloFoto Ap
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Seguidores de Dilma Rousseff portan playeras con
una imagen de hace 40 años de la candidata,
 con la que fue fichada por la policía militar
 luego de su aprehensión, en octubre de 1971Foto Arturo Cano

Sao Paulo y Porto Alegre, 1º de octubre. Seguro el gato tuvo una crisis de identidad, pues cada prisionera le puso un nombre diferente. Era Tulio, DetritusPrincipio. Para Cristina de Castro, que dormía en la litera de arriba de la celda, era Brutus. Abajo dormía Dilma Rousseff, la prisionera que más cuidaba del gato y, sobre todo, de su cajita de arena, pues en su doble fondo las presas intercambiaban mensajes: Textos marxistas copiados a mano cuidadosamente y recados de los muchachos del lado masculino de la cárcel de Tiradentes.
Eso cuenta Cristina de Castro en un testimonio entregado a este diario. Eso y que en la prisión todas tenían apodo. La favorita en la elección presidencial de Brasil era Mineirão, por ser originaria del estado Minas Gerais y por el liderazgo, determinación y fuerza de carácter que hasta hoy ella demuestra.
Cristina fue llevada a la cárcel en octubre de 1971, cuando Rousseff ya lleva ahí casi dos años. La llegada a Tiradentes suponía, para la mayor parte de las encarceladas, el fin de la detención clandestina y sus consecuencias. No fue el caso de Cristina, quien una y otra vez fue llevada y traída de las salas de tortura. “Volví a los infiernos innumerables veces, y siempre que retornaba a ‘mi celda’ encontraba a Dilma de brazos abiertos, amparándome, ayudándome a usar la letrina cuando no tenía fuerzas, dándome sopitas de cucharadas en la boca (como a un bebé); cediéndome la litera de abajo”.
En una de esas vueltas del infierno, Dilma Rousseff se empeñó en que Cristina escuchara, en un radio de transistores, Para un amor en Recife, de Paulino da Viola: “La razón porque mando una sonrisa/ Y no corro/ es que anduve llevando la vida/ casi muerto…”
El entrañable cariño que las otras presas le dispensaban a Mineirão tenía una excepción: el día que le tocaba cocinar a Dilma, todas comían pan con mortadela (cuando había).
Militancia, detención y tortura
Una tranquila mañana de domingo, los vendedores de artesanías y baratijas conviven con la clase política local en el principal parque de Porto Alegre. Hay cientos de banderas y militantes de todos los colores que se miran sin echarse bronca.
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Partidarios de Rousseff conversan con
seguidores de Marina SilvaFoto Ap
A unos pasos de una rueda de capoeira, saluda a todo mundo el sindicalista bancario Olivio Dutra, primer alcalde petista de Porto Alegre y luego gobernador del estado Rio Grande do Sul, a finales de los 90.
Siempre muy ceremonioso, Dutra cuenta: Conocí a Dilma cuando asesoraba, como economista y miembro del movimiento de mujeres del Partido Democrático de los Trabajadores (PDT), de Leonel Brizola, al sindicato de la industria del vestido.
Cuando el PT llega al gobierno, los brizolistas –y Rousseff lo era– les llevaban ventaja en cuanto a experiencia de gobierno. De modo que Dutra, tras una alianza más amplia con el PDT, nombra a Rousseff secretaria de Energía y Minas. Dutra, la figura más célebre de la izquierda en la región, resume en una frase su gestión: Salvamos al estado de un apagón.
A unos pasos de Dutra, entre sorbos de mate, Raul Pont hace un apretado resumen del pasado guerrillero de la candidata Rousseff, pues, en los 60, ambos forman parte de un grupo de jóvenes expulsados del Partido Comunista: la Organización Revolucionaria Marxis ta Política Operaria (Polop).
Dilma pertenece entonces a la vertiente que se decide por la lucha armada contra la dictadura militar y da vida al Comando de Liberación Nacional (Colina), origen, a su vez, de la Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares (VAR-P), organización en la que milita cuando cae presa.
En esa época es cuando Dilma conoce a Carlos Araújo, un dirigente de acá de Porto Alegre, de una familia de tradición comunista fuerte. Carlos fue apresado en Sao Paulo, junto con compañeros nuestros, del Partido Obrero Comunista (POC).
La propia Dilma Rousseff es aprehendida en Sao Paulo, el 16 de enero de 1970. Fui torturada física, síquica y moralmente durante 22 días, se lee en el acta de un interrogatorio de septiembre de aquel año, donde Rousseff niega sus supuestas declaraciones anteriores. Carlos Araújo (segundo marido de Rousseff y padre de su única hija) fue transferido a una prisión de Porto Alegre, en la que yo estaba. De ahí se estrechó la relación; nos conocimos mutuamente en las visitas que hacían las familias a los presos.
Al salir de la cárcel, entre 1973,participamos acá en un instituto de estudios políticos y económicos, vinculado al viejo Movimiento Democrático Brasileño, porque era lo que nos permitía la dictadura.
Mientras, la Tendencia Socialista, en la que participaba Pont, comienza a dar pasos rumbo a la creación de un nuevo partido, Dilma, Carlos y otros compañeros creyeron que era mejor organizar a la gente por medio del viejo laborismo de Brizola. Creían en la posibilidad de impulsar un nuevo partido, con la gran base que había dejado el laborismo acá.
El pasado guerrillero de Dilma Rousseff es un tema de la campaña. En blogs, videos y mensajitos la llamanasesinasecuestradora y otras linduras.
El influyente diario Folha de Sao Paulo –confrontado con el gobierno del presidente Lula– ha pedido al Supremo Tribunal Militar que dé a conocer los archivos del proceso contra la candidata presidencial, aunque copias de esos documentos se guardan en un centro de documentación de la Universidad de Campinas.

El director del centro, Alvaro Bianchi, ha escrito que los documentos revelan que, al ser detenida, Rousseff –quien entonces tenía 22 años– no portaba armas ni opuso resistencia, que en la casa donde vivía tampoco se hallaron armas, aunque quedó registrado el hallazgo de un ejemplar de Estrategia y táctica, de José Stalin, y otros libros subversivos.
En la ficha policial de su captura, fechada el 30 de enero de 1970, Rousseff es llamada la Juana de Arco de la subversión, lo que parecía más un intento del fiscal militar de vanagloriarse de la aprehensión que un sobrenombre atado a la realidad.
Incluso, por la edad, Dilma Rousseff era una muchacha que apenas salía de la Universidad, piensa Raul Pont.
En los archivos militares se dice que asesoraba huelgas y dirigía asaltos bancarios, pero no se dice cuáles. Finalmente, la hoy candidata presidencial fue sentenciada a cuatro años de prisión por el delito genérico de subversión.
Antes y durante la campaña, se ha negado a precisar cuál fue su participación en VAR-Palmares. Cuestionada en debates sobre su pasado, lo más que ha llegado a decir son cosas como tengo una trayectoria, y por ella pagué caro.
Para infelicidad de algunos, nada hay que vincule a Dilma Rousseff con acciones armadas, escribe Bianchi en la revista Carta Capital. Pero no es condescendiente con el silencio de la candidata, a quien reprocha contribuir a la desmemoria histórica de Brasil:Suprimir la memoria para no perder votos no es buena cosa. Falsificarla para ganarlos, tampoco.
La clandestinidad
En 2001, Raul Pont convocó a un grupo de ex militantes de Polop a sentarse a una mesa para hacer un balance de su militancia juvenil. Rousseff era entonces secretaria de Energía del gobierno estatal. Participaron también Flávio Koutzii, jefe de la Casa Civil de Río Grande do Sul, y el vicegobernador Miguel Rosseto.
Treinta años de la historia de Brasil se pasean en la charla, salpicados de conceptos como revolución por etapas, la universidad crítica y la democracia burguesa.
En algunos momentos de la charla, Rousseff habla de su militancia juvenil. Cuenta que en Belo Horizonte, donde nace y vive su primera juventud, la organización la transfiere del movimiento estudiantil al sindical, para ayudar a hacer un periódico que lleva por nombrePiquete, que entonces asiste por primera vez al horror que es la derrota de una huelga y que en la base organizada de Polop predominaban los evangélicos, porque eran más letrados, leían la Biblia.
Recuerda también que el debate sobre democracia representativa, versus participativa, en boga entonces, fue extremadamente importante en mi formación.
Tras el golpe de Estado de 1964, el régimen militar restringe paulatinamente las libertades hasta que, en diciembre de 1968, emite el decreto AI-5 que le otorga poderes excepcionales. En Brasil se considera ese momento la formalización de la dictadura militar.
Fue en ese momento en que el Polop decretó: todo el mundo a la clandestinidad. Yo entré a la clandestinidad el 13 de diciembre de 1968, recuerda Rousseff en la charla citada. La vida demostró que estábamos equivocados
Años después, el grupo donde participa Rousseff toma parte en las discusiones que culminarían con la fundación del PT, pero al final decide irse al partido de Brizola: Temíamos quedar aislados una vez más y decidimos mantener un paraguas. La vida demostró que estábamos equivocados.
Tendrían que pasar dos décadas para que Rousseff rectificara. En 2001, a la mitad del gobierno de Dutra, la elección municipal rompe la alianza entre el PT y el PDT. El partido de Brizola decide separarse del gobierno, pero ella y otros funcionarios se quedan. Meses más tarde, se afilia al PT.
No ha pasado mucho tiempo cuando Lula gana, en su cuarto intento, la presidencia. En ese 2002, el grupo de Porto Alegre la recomienda para el equipo de transición, porque no había gente del partido con experiencia acumulada en la cuestión energética. Así que, un equipo de nosotros fue a Brasilia, Dilma entre ellos, cuenta Pont, quien como tercer alcalde petista de Porto Alegre jugó un papel clave en la organización del primer Foro Social Mundial.
A Lula le agradó mucho su capacidad de trabajo y la hizo ministra de Energía. De ahí salió para ser jefa de la Casa Civil (jefatura del gabinete presidencial).
En sólo ocho años, los que lleva Lula en la presidencia, Dilma Rousseff recorrió el camino que este domingo puede llevarla a la presidencia de Brasil.
En la recta final de la campaña, laguerra sucia en su contra tiene una pata en su oscuro pasado guerrillero y otra en su presunta postura favorable al aborto. Sus estrategas la han hecho reunirse, en el contrataque, con líderes religiosos de todas las denominaciones. Y este día, a horas de la elección, Dilma Rousseff viaja a Porto Alegre para el bautizo de su nieto Gabriel. Fui bautizada y confirmada. Es la religión de mi familia y la mía también, dice.
En las calles de Porto Alegre, algunos de sus simpatizantes portan orgullosos camisetas con un estampado en rojo: la foto engrapada que hace 40 años la policía militar puso en la ficha de aprehensión de Mineirão.

ASÍ O MÁS CLARO...

Agreden federales a periodistas de Norte y Canal 44

En diferentes eventos, representantes de dos medios de comunicación fueron agredidos por elementos de la Policía Federal (PF) mientras realizaban su labor periodística.

Al momento de los ataques los reporteros se encontraban solos y alcanzaron a solicitar auxilio, lo que generó la movilización de los comunicadores de prensa, radio y televisión, en apoyo de los afectados.

El primer altercado ocurrió a las 10:30 horas aproximadamente en el cruce de las calles Miguel Hidalgo y Oro, cuando reporteros del periódico Norte, acudieron a la estación de Policía Delicias, ubicada en la calle Oro y 16 de Septiembre.

La periodista Nohemí Barraza acompañaba a Félix González y al fotógrafo Manuel Sáenz, quienes recababan información en torno al atentado perpetrado la noche del jueves contra la delegación de Policía.

“Estábamos tomando fotos en la estación de Policía, se queda Nohemí en el auto estacionado en la calle Miguel Hidalgo y 16 de Septiembre, cuando nos marca por el radio y nos dice ‘están federales y me quieren llevar (arrestar)’ y nos acercamos corriendo”, narró Félix González.

El reportero y fotógrafos observaron que junto a Nohemí estaba el camarógrafo de Canal 44, Eduardo Urrutia, quien estaba filmando el daño que sufrió el edificio y se percató de que los agentes federales estaban rodeando a la periodista.

Barraza estaba dentro del vehículo cuando observó que agentes federales iban corriendo tras un hombre al que tumbaron y empezaron a golpear, ella bajó de la unidad y tomó varias fotos con su teléfono celular.

En ese momento fue detectada por un agente por lo que se dirigieron hacia ella para exigirle que entregara el teléfono o la tarjeta de la memoria que contenía las fotos.

Ella se negó a entregar el aparato y era agredida verbalmente cuando Urrutia se percató del hecho y acudió en su ayuda.

“Se acercan con ella, (los federales) estaban alegando con Lalo Urrutia y a Nohemí le estaban reclamando que por qué les estaba tomando fotos. Nohemí dijo que frente a ella los agentes llamaron a dos unidades y una especial para el traslado de féminas porque la iban a arrestar”, agregó.

Cuando llegaron al lugar el reportero y el fotógrafo los oficiales les exigieron que se identificaran y ellos mostraron los gafetes de la empresa periodística en la que laboran. Sin embargo, los oficiales les ordenaron que las entregaran a lo que ellos se negaron.

“La molestia era que en ningún momento se las entregó como ellos querían, ahí se hizo la discusión”, narró.

Indicó que un oficial les dijo que ‘la ignorancia es igual que la prepotencia”.

“Yo me sentí ofendido y le pregunté que por qué nos decía eso y les dije ‘por eso estudien’ y fue cuando se regresa y me dice ‘por si no lo sabes tengo un grado de maestría en economía’ y yo le contesté ‘qué haces entonces aquí’”, dijo.

En ese momento fue cuando se acercaron más compañeros de otros medios de comunicación y los agentes decidieron retirarse, no sin antes lanzar una amenaza.

“El oficial Roberto Martínez Luna me dijo: ‘nos vemos mañana, acuérdense, ahí andamos’, yo lo sentí como una clara amenaza”, indicó González.

El periodista planteó que esta no es la primera agresión cometida por los federales, pero en este caso, consideraron grave el abuso de autoridad cometido contra Nohemí Barraza a la que intimidaron con arrestar sólo por tomar fotografías de una agresión contra un ciudadano.

“Ella estaba sola y la amedrentaron”, afirmó.

Para las 12:20 horas parecía que la amenaza se cumplía. Eduardo Urrutia, camarógrafo de Canal 44 fue agredido cuando transitaba por el bulevar Zaragoza y De las Torres donde los federales instalaron un retén.

El camarógrafo explicó que iba circulando y ningún agente le hizo una señal para que se detuviera pero apenas había circulado unos metros cuando un oficial de la patrulla 14083 le dice que se orille y con palabras altisonantes lo hace bajar de la unidad propiedad de la empresa televisora que está debidamente identificada.

“Me empezó a gritar con palabras altisonantes que por qué no me detenía si atrás me ordenaron que me detuviera, pero no fue cierto, no me dijeron nada, luego me empujó, pateó la unidad. Yo tomé el radio y les llamé a ustedes, pero ahí me dio el manotazo y me tiró el radio”, explicó el compañero, al tiempo de mostrar el aparato dañado.

Agregó que fue rodeado por cuatro elementos que lo amedrentaron y minutos después lo dejaron ir. Testigos de los hechos aseguraron que el camarógrafo no conducía a exceso de velocidad y que los agentes se excedieron en su trato con él porque en ningún momento le dijeron que se detuviera para ser sometido a una revisión oficial.

Como Urrutia logró contactarse con Lucio Soria, fotógrafo de El Diario, éste llamó a otros compañeros que cubren la fuente policiaca y se dirigieron al lugar de los hechos.

Ahí se llamó al vocero de la PF, José Ramón Salinas quien explicó que se debía interponer una denuncia de hechos ante el Ministerio Público. Ya en el retén los agentes agresores fueron identificados por Urrutia antes de que se colocaran los pasamontañas, lentes y gorros para evitar que fueran grabados sus rostros.

Las unidades que participaron en el retén son: 13799, 14083, 10605, 14072, 13713, 13719 y 10753.

“El muchacho no hizo nada y lo paran y le gritan, luego lo rodean y le tiran su radio”, dijo un comerciante ambulante que vio la agresión.

Luego, se pidió hablar con el oficial a cargo del operativo, pero no estaba en el lugar, sin embargo minutos más tarde acudió y sostuvo un diálogo con los periodistas ahí reunidos.

Urrutia le explicó el incidente y mostró su equipo de comunicación dañado. El agente dijo que escucharían la versión de los oficiales a su cargo y de ser procedente aplicarían una sanción administrativa contra el personal operativo, además repararon el radio averiado.

Los periodistas expusieron ante el mando la necesidad de tener un mayor control entre los agentes, ya que los abusos –no sólo contra los periodistas, sino con la ciudadanía en general, van en aumento.

“Aquí estamos los reporteros de la fuente policiaca, siempre estamos juntos, estamos debidamente identificados y siempre que ustedes nos piden un favor como no tomarles los rostros nosotros los apoyamos, pero no es posible que sigan estas agresiones”, dijo Urrutia al oficial.

Se le explicó que los reporteros no son los enemigos, ni son criminales y que el trato había sido prácticamente como si lo fueran.

Luego de acordar tomar cartas en el asunto para evitar nuevos incidentes, el oficial se comprometió a aplicar los correctivos necesarios a fin de que los periodistas realicen su trabajo sin el riesgo de ser agredidos por el personal de la PF.

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